Expertos en seguridad pública respaldaron el régimen de aislamiento para reos de alta peligrosidad, una medida implementada en el marco de la ‘Operación Cancerbero’ que incluyó el traslado a la nueva cárcel de Talca. Esta discusión tuvo lugar durante un seminario internacional organizado por el Departamento de Estudios Políticos de la Universidad de Santiago (Usach).
Antonello Canzano, profesor de la Universidad Gabriel D’ Annunzio y orador principal del evento, calificó como imprescindible el traslado de estos detenidos al penal de La Laguna en la capital del Maule. El encuentro se centró en el régimen penitenciario italiano 41 bis, establecido en 1975 para impedir que líderes del crimen organizado mantengan control sobre sus redes de influencia y corrupción. Esta experiencia italiana se vincula directamente con la reciente política chilena, que ha generado debate por el rigor de sus medidas.
Canzano, quien es un experto en la mafia calabresa, subrayó la importancia de este sistema carcelario para Italia y lo consideró apropiado para Chile. Hizo un paralelo con las acciones del gobierno del presidente José Antonio Kast, apoyando el aislamiento para cortar toda conexión de los reos con el exterior. Sin embargo, enfatizó la necesidad de una infraestructura y organización penitenciaria que realmente logre este objetivo y evite el contacto con redes externas.
Antonio Nicaso, profesor de varias universidades y miembro del consejo consultivo del Nathanson Centre, recordó que el 41 bis se impulsó decisivamente en 1992 tras los asesinatos de los jueces Giovanni Falcone y Paolo Borsellino. Para Nicaso, el aislamiento total de presos por mafia es fundamental.
“Cierra completamente las relaciones entre estos detenidos de alta peligrosidad y los afiliados que están al exterior que continúan con actividades delictuales”, detalló Nicaso.
El experto remarcó que el modelo 41 bis tiene una duración de cuatro años renovable y fue categórico al afirmar que “seis meses es muy poco, por lo tanto no va a ser eficaz, porque la pertenencia entre los mafiosos no es ocasional, ni limitada en el tiempo. El preso no se aleja de la organización”. Nicaso también señaló que Chile no estaba preparado para el crimen organizado, careciendo de un sistema legislativo adecuado y una fuerza policial acondicionada.
Insistió en que la inteligencia, especialmente la económica-financiera, es crucial, dado que el lavado de dinero es la principal actividad de la mafia y su infiltración en la economía legal. Respecto al secreto bancario en Chile, Nicaso mencionó que en Italia no fue necesario levantarlo, sino que bastó con una ley que “permite a los jueces, al Estado, a la Fiscalía, investigar sin límites”.
Por su parte, Jorge Araya, experto en seguridad pública y académico de la Usach, destacó que la reforma constitucional en seguridad propuesta por el Ejecutivo y actualmente congelada en el Senado, ha recibido críticas de distintos sectores políticos. Araya valoró el modelo italiano por su enfoque en la segregación carcelaria y medidas restrictivas.
“Es un modelo que todos aprecian y se está implementando en Chile con la cárcel de La Laguna en Talca que se venía construyendo hace tiempo”, explicó el académico.