La reciente interpelación al canciller Francisco Pérez Mackenna en la Cámara de Diputados, la primera de este tipo para un ministro de Relaciones Exteriores en Chile, dejó un saldo discreto. Aunque el canciller resistió los embates del diputado Nelson Venegas y defendió las decisiones del Gobierno, las casi tres horas de interrogatorio no lograron disipar las principales interrogantes sobre la política exterior de La Moneda.
Las dudas persistentes se centraron en la envergadura del Escudo de las Américas, la naturaleza de la relación con Estados Unidos, el grado de autonomía de la política exterior chilena y el manejo de las tensiones con Argentina. Durante la sesión, Pérez Mackenna buscó ser categórico en sus respuestas, afirmando que “el Estrecho de Magallanes siempre fue, es y será chileno” respecto a la disputa austral.
En cuanto al Escudo de las Américas, el canciller sostuvo que la adhesión no implica ceder soberanía ni comprometer al país en una alianza militar. El debate sobre este punto fue particularmente tenso, llegando Pérez a increpar a Venegas con un “Usted no es abogado, yo sí”.
“Creo que Pérez Mackenna tuvo un desempeño defensivamente eficaz, pero políticamente incompleto”, afirmó Marco Moreno, director de la Escuela de Gobierno y Comunicaciones de la Universidad Central.
Moreno consideró que Pérez no salió debilitado, ya que demostró conocimiento de los temas y logró ordenar una política exterior que había enfrentado varias controversias. Sin embargo, el académico señaló que el canciller quedó al debe en explicar la dirección estratégica de la política exterior del Gobierno, especialmente el acercamiento a Estados Unidos y el significado del Escudo de las Américas en términos estratégicos. “Permanecen abiertas interrogantes sobre el sentido estratégico del Escudo de las Américas y sobre cómo el Gobierno entiende la autonomía internacional de Chile”, agregó Moreno, resumiendo que el ministro “logró contener el cuestionamiento, pero no necesariamente cerrarlo”.
Por su parte, Roberto Mardones, director de la Escuela de Gobierno y Administración Pública de la Universidad Mayor, advirtió que el balance de la interpelación dependerá de la perspectiva política. Mientras el oficialismo podría destacar la preparación del canciller y su defensa de la soberanía, la oposición podría señalar respuestas evasivas y falta de autocrítica.
Mardones reconoció la preparación del ministro y su franqueza en abordar asuntos complejos, pero insistió en que las interrogantes no quedaron resueltas. Lo que sí quedó claro, a su juicio, es la apuesta del Gobierno de José Antonio Kast por una relación estrecha con Estados Unidos y su decisión de avanzar en la participación en el Escudo de las Américas, dejando abiertas las dudas sobre la real implicancia de estos acuerdos.