El papa León XIV lanzó un enérgico llamado para poner fin a la violencia que sufren los civiles palestinos en Cisjordania. Desde el palacio pontificio de Castelgandolfo, tras el rezo del Ángelus, el sumo pontífice exigió un progreso significativo de la comunidad internacional hacia una solución de dos Estados, con miras a una paz justa y duradera en la región.
Esta declaración papal ocurre en un momento de preocupante recrudecimiento de los ataques por parte de colonos israelíes contra comunidades palestinas. A finales de julio, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ya había alertado sobre una escalada peligrosa, mientras que su Oficina de Derechos Humanos manifestó alarma por el incremento de los asentamientos, las peticiones de castigo colectivo y las amenazas de que el territorio se convierta en otra Franja de Gaza.
“Reitero mi llamado para que cesen los repetidos actos de violencia contra la población civil palestina en Cisjordania”, afirmó el líder de la Iglesia católica.
Paralelamente, el Vaticano solicitó ayuda y reafirmó su compromiso con los católicos de la zona. Este mismo domingo, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, celebró una misa en Taybeh, el único pueblo completamente cristiano en la Cisjordania ocupada. Allí, Pizzaballa reiteró la firme postura de la Iglesia en apoyo a sus fieles ante los crecientes ataques de los colonos israelíes.
La situación en Cisjordania sigue siendo un punto de alta tensión, y el pedido del Papa León XIV busca movilizar una respuesta global más contundente para frenar la violencia y empujar las negociaciones hacia una resolución pacífica y duradera del conflicto.