Un carabinero en servicio activo fue formalizado por su presunta participación en una red de narcotráfico transnacional. El funcionario prestaba labores de seguridad y logística a una organización criminal vinculada a cárteles de droga con presencia en tres continentes, según reveló una investigación de 11 meses de la Policía de Investigaciones (PDI) y el Ministerio Público.
La investigación culminó con la detención de 10 personas que pretendían utilizar el Puerto de San Antonio, en la región de Valparaíso, como punto de salida para ingresar droga a Europa y Oceanía. Entre los arrestados se encuentran dos ciudadanos mexicanos, cinco chilenos y tres colombianos, todos al servicio de cárteles internacionales.
Los colombianos, según los detalles de la indagatoria, se encargaban del laboratorio y el procesamiento de las sustancias ilícitas en la región Metropolitana. Por su parte, los mexicanos gestionaban la logística para el ingreso y salida de la droga del país.
El carabinero, junto con los otros 10 imputados, fue formalizado en el Juzgado de Garantía de San Antonio por el delito de asociación criminal para el tráfico de drogas. Tras la audiencia, ocho de los acusados, incluyendo al funcionario policial, quedaron en prisión preventiva. Los dos restantes obtuvieron medidas cautelares menores debido a su menor nivel de participación.
Respecto al rol del uniformado en la organización, el fiscal José Uribe señaló que “él manejaba seguridad respecto a la organización y labores logísticas de arriendo de inmuebles, entre otras labores”.
“Cada vez que encontremos a uno de los nuestros en el caso de la Fiscalía o a algún policía que esté involucrado en un hecho criminal, lo vamos a perseguir con la severidad que casos como esos merecen”
Así lo afirmó el fiscal nacional Ángel Valencia, quien calificó estas situaciones como “muy excepcionales”. No obstante, enfatizó la necesidad de que el Estado se mantenga alerta, ya que la delincuencia organizada “siempre va a necesitar de la corrupción para poder operar”. Por ello, subrayó la importancia de adoptar múltiples medidas para prevenir y enfrentar estos hechos.
La investigación se inició en septiembre del año pasado tras el descubrimiento de 3 kilos de cocaína enviados por vía aérea en Australia. Durante los meses de seguimiento, se detectó que la banda recibió en Chile tres envíos aéreos de droga desde Países Bajos, Inglaterra y Estados Unidos. Se presume que estos envíos eran una preparación para una operación mayor: el envío de más de 300 kilos de cocaína de alta pureza hacia Oceanía, planeado para ser exportado por el Puerto de San Antonio.
El fiscal Uribe precisó que esta red “prestaba labores de transporte e internación de droga a distintos cárteles del mundo, tanto europeos, americanos como de Oceanía”. Además, aclaró que “ellos no estaban adscritos a ningún cártel en particular, pero trabajaban con quienes les pagaran por sus servicios”.
Este operativo fue coordinado por la Fiscalía SAC de San Antonio y contó con el apoyo de la Policía Marítima de la Armada de Chile, el Servicio Nacional de Aduanas, la Australian Border Force (ABF) de Australia y la Drug Enforcement Administration (DEA) de Estados Unidos. La detención de un carabinero activo en esta trama subraya la compleja infiltración del narcotráfico en diversas esferas, un desafío que las autoridades chilenas y extranjeras buscan combatir con mayor severidad.