El denominado caso Sartor ha vuelto a generar repercusiones para Azul Azul, la concesionaria que administra a Universidad de Chile. Mientras la fiscalía solicita prisión preventiva contra el expresidente Michael Clark, la investigación ha logrado confirmar vínculos de figuras como Patrick Kiblisky, Victoriano Cerda y Marcelo Pesce con la institución laica, personajes conocidos por sus lazos con Ñublense y Huachipato.
Recientemente, un reportaje de 24 Horas reveló nuevos antecedentes clave. Uno de los puntos más impactantes es la confirmación de que Carlos Heller, exaccionista mayoritario de Azul Azul, conocía la identidad de los compradores de su porcentaje de la sociedad.
“A fines de 2019 el señor Aubert, encomendado por Heller, contactó a Patricio Kiblisky para comentarle sobre la posibilidad de inversión. Kiblisky, a su vez, nos transmitió a Sartor y a mi, lo que derivó en una reunión. En dicha reunión Aubert explicó la realidad del club y la oportunidad de inversión”
Así lo admitió el propio Michael Clark en su declaración ante la Fiscalía. De hecho, Heller concretó la venta del 63% de las acciones, operación en la que, según la investigación, Victoriano Cerda aportó un préstamo de 8 mil millones de pesos.
Clark también detalló una reunión virtual crucial: “Se le preguntó a Aubert si estaría dispuesto a encabezar la supervisión de la gerencia general de Azul Azul, y a presidir el directorio en una nueva etapa, a lo que respondió afirmativamente. Esto es lo que ocurrió con posteridad, y su participación fue considerada esencial. A su pregunta, en ese reunión estuvo Patick Kiblisky, Cristian Aubert y yo”.
El reportaje además expuso un posible conflicto de interés relacionado con el liquidador a cargo del 63% de la concesionaria, Eduardo Godoy Hales, quien debe definir el futuro de Azul Azul. Godoy Hales, que trabajó junto al síndico Juan Carlos Saffie durante la quiebra de Colo Colo, figura en un acta de 2006 como parte de la constitución de Ñublense SADP.
El mismo documento revela que el accionista mayoritario de la escuadra chillaneja era la empresa BigSilver SA, la cual, según registros del Diario Oficial, es propiedad de Patrick Kiblisky. Los registros financieros de Ñublense de 2007 reiteran esta información, mostrando la participación de ambos en el directorio.
Esto significa que el liquidador que determinará el destino de Azul Azul no solo conoce a Patrick Kiblisky, sino que ha sido su socio e incluso integró el mismo directorio. Aunque el equipo periodístico intentó obtener la versión de Godoy, este no estuvo disponible, dejando abierta una interrogante sobre la transparencia del proceso.
