La privatización del Mundial de Fútbol, una ambiciosa propuesta impulsada por Gianni Infantino y la FIFA, se ha frustrado. Así lo reveló el New York Post, un medio estadounidense de prestigio, detallando el colapso del plan que buscaba vender una parte del imperio empresarial del fútbol a inversores externos.
Según la publicación, la iniciativa generó una «abierta revuelta» entre varios dirigentes del fútbol mundial. Además, provocó una «profunda división» entre los altos ejecutivos de la propia FIFA, lo que finalmente llevó al desmoronamiento del proyecto.
“El controvertido plan de la FIFA para vender una parte de su imperio empresarial a inversores externos se ha desmoronado tras una abierta revuelta de dirigentes del fútbol mundial y una profunda división entre los altos ejecutivos de la FIFA”, afirmó el New York Post.
Una fuente informada sobre el fracaso del acuerdo, citada por el Post, señaló la falta de convicción de los involucrados. «No les convence. No tienen ninguna intención de seguir involucrados en este lío», declaró el informante, evidenciando la resistencia a la propuesta.
El mismo consultado añadió que esta situación podría afectar la reputación de los implicados. «Kushner encontrará otra forma de entrar en este sector. Esto se está convirtiendo en una pesadilla para la marca», mencionó la fuente.
El plan implicaba a Joshua Kushner, fundador del fondo que aspiraba a adquirir las acciones. Joshua Kushner es hermano de Jared Kushner, quien a su vez es yerno del expresidente de los Estados Unidos, Donald Trump, lo que añade un componente de alto perfil a la fallida operación.
Con este revés, la estrategia de Infantino de privatizar la Copa del Mundo mediante la venta de acciones queda seriamente comprometida, casi al borde del abismo y con un futuro incierto.