Los gremios de trabajadores de la industria salmonera del sur del país han levantado la voz ante una preocupante cifra: más de diez accidentes fatales registrados durante este año. Esta situación ha llevado a un enérgico llamado para que se cumplan rigurosamente las normativas laborales y se intensifiquen las fiscalizaciones, con el fin de garantizar la seguridad de quienes se desempeñan en el mar.
A través de un comunicado, la multigremial de trabajadores exigió la conformación de una mesa de diálogo que permita abordar esta problemática y encontrar soluciones efectivas para evitar futuras tragedias. Alejandro Santibáñez, presidente del gremio, fue categórico en su crítica a las empresas:
“No podemos pensar que dicen ‘mis estándares son buenísimos’ y con eso me quedo. La pregunta cae de rebote ‘si tus estándares son tan buenos ¿por qué se siguen muriendo trabajadores? ¿en qué estamos fallando?’, y eso no es culpabilizar a las empresas, es solamente la búsqueda de soluciones a lo que tenemos hoy día”.
Santibáñez también apuntó a la escasez de recursos destinados a la supervisión: “La falta de recursos para la fiscalización es abismante (…) yo creo que hay que hacer una revisión completa de cómo estamos funcionando”, sentenció.
Por su parte, Marta Oyarzo, vocera de la coordinadora de trabajadores de la industria, emplazó a las compañías a realizar una autocrítica sobre el cumplimiento de la normativa vigente. “El llamado es a que nos coordinemos, comprometamos todos, tanto trabajadores, empresas y autoridad para poder hacer las cosas como corresponde y no tengamos más este tipo de accidentes”, expresó Oyarzo.
Los gremios también manifestaron su preocupación por la eficacia de la ley de subcontratación, señalando que su formulación actual no brinda la protección adecuada a los trabajadores. Un dato alarmante es que todos los decesos reportados este año corresponden a personal subcontratado por empresas salmoneras.
La lista de víctimas comenzó a inicios de este año. El 8 de enero, un buzo subcontratado por la empresa Australis perdió la vida en un centro de cultivo en la provincia de Aysén. Semanas después, la industria vivió su mayor tragedia del año con el hundimiento del catamarán Koñimo I en Cochamó, estuario del Reloncaví, cobrando la vida de seis personas que prestaban servicios a un centro de cultivo.
El 17 de abril se sumó una nueva víctima: otro buzo que contrajo hantavirus mientras trabajaba en un centro de cultivo de la región de Aysén para la empresa Viento Sur. Más tarde, el 5 de junio, un buzo falleció en Melinka en un centro de cultivo de AquaChile. El deceso más reciente se registró este jueves, donde un joven de 27 años que prestaba servicios para la empresa Mowi también perdió la vida.
Ante esta alarmante seguidilla de fatalidades, la exigencia de los trabajadores es clara: una revisión integral de los protocolos de seguridad y una aplicación efectiva de la ley para poner fin a las muertes evitables en una de las industrias clave del sur de Chile.