Una reveladora imagen satelital ha permitido observar la «huella» que dejaron los recientes terremotos en Venezuela. Apenas 45 minutos después de los movimientos telúricos que sacudieron el país el pasado miércoles, la constelación Sentinel-1 de la Agencia Espacial Europea (ESA) recopiló datos cruciales de la falla Oca-Ancón, un sistema geológico activo de gran relevancia para la región.
Esta falla, que se extiende por más de 200 kilómetros a través de Venezuela y llega hasta el extremo norte de Colombia, marca el límite entre las placas tectónicas del Caribe y Sudamericana, precisamente donde se originaron los sismos. Los desplazamientos asociados a Oca-Ancón han sido ahora graficados gracias a la tecnología espacial.
El profesor Francisco Delgado, del Departamento de Geología de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, fue quien compartió un interferograma generado con los datos de Sentinel-1. Esta herramienta visual permite una comprensión más profunda de la dinámica terrestre post-sismo.
«Esta imagen fue adquirida 45 minutos después de los dos terremotos. Fue, entonces, una respuesta casi inmediata, lo cual demuestra la utilidad de la tecnología satelital en ciencias de la Tierra», explicó Delgado.
Según un comunicado de la Universidad de Chile, la imagen satelital muestra una sección del estado venezolano de Yaracuy y utiliza gradientes de color para ilustrar el movimiento en la falla Oca-Ancón. El color azul indica que la parte norte de la falla se alejó del satélite, mientras que el rojo señala un acercamiento. Este patrón, según el experto, es «compatible con el movimiento horizontal de una falla de rumbo dextral».
Las fallas de rumbo, también conocidas como fallas de desgarre, se caracterizan por el movimiento predominantemente horizontal de sus bloques rocosos durante un evento sísmico, deslizándose de forma paralela a la dirección de la fractura en la corteza terrestre. En Chile, el profesor Delgado mencionó que «la única estructura similar aquí en Chile es la falla Magallanes-Fagnano», estableciendo una comparación geográfica.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) confirmó que lo sucedido en Venezuela fue un «doblete sísmico», un fenómeno poco común pero conocido por los geólogos, que implica dos terremotos en un corto lapso y a poca distancia. Los especialistas sugieren que estas características se dieron por la presencia de fallas activas de desgarre en la zona, siendo probable que el primer sismo desencadenara el segundo, sin ser una réplica.
Esta capacidad de respuesta casi inmediata de la tecnología satelital subraya su creciente importancia en la monitorización y estudio de los fenómenos geológicos, ofreciendo perspectivas sin precedentes sobre la compleja actividad sísmica de nuestro planeta.