La tarde de este miércoles, dos potentes movimientos telúricos sacudieron regiones distantes del planeta, generando interrogantes sobre una posible relación. Primero, un terremoto de magnitud 7.5 golpeó Venezuela y, menos de media hora después, un sismo de magnitud 6.9 impactó el norte de Japón. A pesar de esta proximidad temporal, los especialistas son categóricos: se trata de fenómenos geológicamente independientes.
Así lo afirmó el geofísico y profesor asociado de la Universidad Católica de Temuco, Cristián Farías, en conversación con BioBioChile. El experto explicó que, aunque los eventos ocurrieron en un lapso de tiempo «relativamente acotado», sus ubicaciones son «totalmente distintas, muy distintas».
«Y no solamente son distintos por los efectos que producen, sino que también son distintos por el contexto tectónico en el que están. Las placas son distintas, las dinámicas de cada uno son distintas, por lo tanto, no están relacionados de ninguna manera», zanjó Farías.
La superficie terrestre está fragmentada en grandes bloques rígidos conocidos como placas tectónicas. Los sismos se producen cuando estas placas interactúan —chocando, separándose o deslizándose lateralmente—, liberando de forma abrupta la energía acumulada durante años o siglos.
Sin embargo, cada límite de placa posee características únicas, lo que significa que los mecanismos de los terremotos varían considerablemente según la región. Por ejemplo, Japón se sitúa en una de las zonas sísmicamente más activas del mundo, donde varias placas convergen y una se introduce bajo otra en un proceso llamado subducción.
En contraste, la región norte de Venezuela presenta un contexto tectónico diferente, dominado por el desplazamiento lateral entre la placa del Caribe y la placa Sudamericana.
Por estas razones, la coincidencia temporal de ambos terremotos es una mera casualidad. Los expertos descartan cualquier vínculo, reafirmando que son eventos completamente ajenos que responden a dinámicas geológicas intrínsecas y distintas, separados por miles de kilómetros de distancia. La ciencia es enfática en que no existe una interconexión entre estos sucesos.