El síndrome de hiperémesis cannabinoide está registrando una incidencia al alza en los servicios de urgencia de Chile, especialmente en la Región Metropolitana, debido al consumo crónico y regular de marihuana. Este trastorno gastrointestinal, que suele confundirse frecuentemente con una gastritis o gastroenteritis común, provoca cuadros severos de náuseas, dolor abdominal intenso y vómitos incontrolables.
Según detalló el doctor Juan José Trebilcock, psiquiatra de la Clínica Universidad de los Andes, este cuadro clínico afecta a personas con un consumo diario o casi diario que se extiende por años. Sin embargo, existe un patrón de comportamiento muy específico que permite a los médicos diferenciarlo de otras patologías estomacales de forma inmediata.
«Los pacientes sienten la necesidad compulsiva de tomar duchas o baños de agua muy caliente. El agua a altas temperaturas alivia temporalmente los síntomas, lo cual es una pista diagnóstica fundamental en los servicios de urgencia», afirma el especialista.
Por su parte, la doctora Ana Lucía Carpio, urgencióloga y jefa del Servicio de Urgencia RedSalud Santiago, confirmó que en el país ya se han documentado e incluso publicado en hospitales universitarios casos de este síndrome, afectando inclusive a mujeres embarazadas. La experta enfatiza que no se trata de una realidad lejana, sino de un problema subdiagnosticado por simple desconocimiento en las salas de urgencia chilenas.
De acuerdo con los profesionales, este incremento local responde a una tendencia global marcada por el mayor acceso a cepas y extractos de marihuana con concentraciones de THC significativamente más altas que las existentes hace dos décadas. Esto genera una paradoja médica compleja de asimilar para los usuarios.
«La misma sustancia que muchos asocian a relajación termina provocando crisis de náuseas y vómitos muy intensos, una y otra vez, con dolor en la boca del estómago. Entremedio, la persona puede sentirse bien, hasta que llega la siguiente crisis», complementa la experta.
Aunque el cannabis se utiliza en dosis específicas para mitigar las náuseas en tratamientos oncológicos, la doctora Carpio advierte que el consumo diario y prolongado invierte este efecto. El uso constante altera las zonas cerebrales encargadas de regular la temperatura corporal, el vaciado del estómago y el reflejo del vómito, a lo que se suma que el THC se almacena en la grasa corporal y se libera gradualmente, manteniendo el estímulo dañino de forma persistente.
Para llegar a un diagnóstico certero se requiere constatar el consumo habitual, los episodios recurrentes de vómitos, el alivio con duchas calientes y que los exámenes médicos tradicionales resulten normales. La confirmación definitiva del síndrome ocurre cuando el paciente suspende por completo el consumo de cannabis y los síntomas desaparecen. El principal obstáculo actual es que muchos pacientes ocultan su hábito por vergüenza o por creer que es inocuo, dificultando la sospecha de los equipos médicos.