La selección de Túnez vive horas de máxima tensión en pleno Mundial 2026. Tras sufrir una aplastante goleada por 5-1 ante Suecia en el debut, la Federación tunecina anunció la salida del entrenador Sabri Lamouchi —quien había asumido el cargo en enero de este año— para concretar la veloz llegada de Hervé Renard. El experimentado estratega no tardó en remecer la interna del camarín antes del trascendental cruce ante Japón en la segunda fecha.
El técnico de 57 años, con recordado paso por la selección de Arabia Saudita, encaró duramente a sus dirigidos en su primera charla técnica presencial. El tono de sus palabras dejó en claro la urgencia de cambiar radicalmente el rumbo en lo que resta del certamen internacional.
“¿Saben cuánto gastó la gente que viajó acá para venir a alentarlos? ¿Saben lo que pasaría si hoy nos volvemos a casa? ¡Todo el mundo está caliente!”, exclamó el nuevo estratega tunecino de forma categórica.
La fuerte arenga del adiestrador también incluyó una cruda referencia sobre su reciente pasado personal, buscando tocar el orgullo de sus futbolistas para revertir el mal momento deportivo del plantel.
“Yo fui despedido y hace unos días estaba sentado frente a mi pantalla mirando el Mundial. No se pueden imaginar lo que se siente. Ustedes tienen la suerte de estar acá. ¡Así que vamos, muchachos!”, cerró el entrenador.
Con este ambiente cargado de presión y cuestionamientos, la delegación africana buscará salvar su participación en el certamen, con la mirada atenta de una fanaticada molesta por el dubitativo estreno mundialista.