Un equipo de investigadores ha detectado más de 500 sismos bajo la superficie de la Antártica, un hallazgo inesperado que desafía la creencia científica de que esta zona presentaba una actividad sísmica muy limitada. El descubrimiento fue publicado en la prestigiosa revista Science y sugiere que la región podría ser geológicamente mucho más activa de lo que se pensaba hasta ahora.
Para llegar a esta conclusión, geólogos del Departamento de Ciencias Geológicas de la Universidad de Alabama emplearon herramientas de aprendizaje automático. El equipo analizó datos de 49 estaciones sísmicas recolectados en dos periodos: entre 2001 y 2004, y posteriormente entre 2012 y 2015.
El papel del glaciar David en la sismicidad
Los temblores se localizaron a una profundidad de entre 100 y 150 kilómetros bajo el glaciar David. Esta vasta corriente de hielo, situada en la Tierra de Victoria, es un punto crítico de la geografía antártica: abarca cerca de 1.100 kilómetros y posee una de las velocidades de flujo más rápidas de la región. Según datos recogidos por Live Science, este glaciar es responsable de drenar aproximadamente el 4% de la capa de hielo de la Antártida Oriental hacia el océano, un proceso que ha provocado un adelgazamiento constante del hielo durante los últimos milenios.
Lo que llamó la atención de los expertos fue la naturaleza de estos movimientos: sismos intraplaca de profundidad intermedia (IDE). Generalmente, este tipo de eventos ocurren a más de 80 kilómetros de profundidad en zonas de subducción, donde las placas colisionan. Sin embargo, estos sismos antárticos ocurrieron en el centro de la placa tectónica, lejos de sus límites naturales.
¿Por qué ocurren estos terremotos?
Long Ho, geólogo y autor principal del estudio, explica que los sismos, con magnitudes que oscilan entre 1,6 y 3,5, se generan por el movimiento de material cálido y menos denso del manto superior bajo el glaciar. Este material se extiende más allá de los bordes del glaciar, lo que genera tensiones al elevar y doblar la corteza cercana.
Los terremotos se producen donde la corteza fría y rígida y el manto superior bajo la Antártida Oriental se encuentran con rocas más cálidas y blandas bajo la Antártica Occidental, y este contraste crea un cambio abrupto en la resistencia tectónica.
El hallazgo abre una nueva interrogante científica sobre la tectónica de placas. El equipo de la Universidad de Alabama sugiere que, gracias al avance de las herramientas de aprendizaje automático, es probable que se detecten fenómenos similares en otros continentes. Long Ho advierte que, de confirmarse esto, será necesario reevaluar el papel de estos sismos profundos en el marco tectónico global.
A pesar de la novedad, el estudio aclara que estos terremotos no representan una amenaza inmediata para las capas de hielo ni para el ecosistema. De cara al futuro, la investigación se centrará en determinar si el inmenso peso de la capa de hielo antártica influye directamente en estos temblores y si los cambios ambientales actuales podrían alterar la frecuencia de esta actividad sísmica.