En una reciente sesión de la Comisión de Hacienda del Senado, el Gobierno sinceró un ajuste en sus expectativas de crecimiento económico para el cierre de la administración. La meta, que inicialmente se proyectaba en un 4% antes de llegar a La Moneda, fue recalibrada a un 3,5% para el año 2030, tras alcanzar un +3,0% en el periodo 2027-2028.
El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, explicó que esta cifra actúa como un parámetro de prudencia financiera. Paralelamente, la autoridad confirmó que no será posible alcanzar el déficit cero al final de los cuatro años de mandato, tal como se había anticipado originalmente.
Nueva hoja de ruta fiscal y metas de deuda
En reemplazo del objetivo de déficit cero, el Ejecutivo presentó el Decreto de Política Fiscal, comprometiéndose a cerrar el año 2030 con un déficit estructural del 1,5% del PIB. Respecto a la deuda pública, el Gobierno mantendrá un nivel prudente fijado en el 45% del PIB; actualmente, la cifra se ubica en un 43,1%, con miras a estabilizarla y reducirla gradualmente a partir de 2028.
Sobre la diferencia entre la aspiración original y el nuevo parámetro, el jefe de las finanzas públicas aclaró:
"Nuestra aspiración siempre ha sido llegar al 4%, pero de nuevo estamos siendo prudentes en la materia. Cuando se trata de ponerse metas fiscales, que las tomamos con mucha seriedad, entonces somos más conservadores".
El ministro Quiroz enfatizó que las metas deben ser exigibles pero logrables, subrayando que Chile se toma muy en serio la sostenibilidad fiscal a largo plazo.
Proyecciones del déficit y estrategia económica
Durante la presentación en el Congreso, el titular de Hacienda desglosó la trayectoria esperada para el déficit estructural del país:
- 2024: 2,6% del PIB.
- 2027: 1,8% del PIB.
- 2028: 1,7% del PIB.
- 2029: 1,6% del PIB.
- 2030: 1,5% del PIB (meta final).
Para lograr estos objetivos, Quiroz anunció una estrategia integral basada en cuatro pilares: la recuperación del crecimiento económico, la racionalización y reordenamiento del gasto, la modernización en la gestión de la participación del Estado en empresas públicas, y una administración más eficiente de los activos y pasivos del Fisco. Mientras el Congreso continúa debatiendo el megaproyecto de Reconstrucción Nacional, la incertidumbre se mantiene sobre qué tan efectiva será esta nueva hoja de ruta ante un escenario internacional de alta volatilidad.