La Confederación Fenats Nacional ha alzado la voz contra las recientes declaraciones de la ministra de Salud, Ximena Aguilera, quien instó a los diversos centros asistenciales del país a «ordenar sus gastos y hacer mejores compras» para enfrentar el recorte presupuestario del 2,5% que afecta al sector. Ante este escenario, la agrupación gremial ha emplazado a la titular de la cartera a dejar de actuar como la «vocera de los recortes de Hacienda» y asumir un rol activo en la defensa de los recursos públicos.
Para el gremio, esta medida no puede entenderse como una simple corrección administrativa. Por el contrario, los dirigentes sostienen que el ajuste compromete el funcionamiento integral de toda la red pública de salud, ya que los hospitales operan actualmente bajo un escenario crítico caracterizado por deudas hospitalarias, listas de espera, carencia de insumos esenciales y déficit de personal.
El impacto del ajuste en la red pública
Emerson Berríos, presidente de la Fenats, fue enfático al señalar la responsabilidad de la autoridad:
«La ministra de Salud no puede transformarse en vocera de los recortes de Hacienda. Su responsabilidad es defender la salud pública. Si conoce la realidad de los hospitales, debe escuchar a los trabajadores y trabajadoras, y convencer al ministro de Hacienda de revertir esta decisión».
El dirigente cuestionó duramente la idea de que la solución pase por ajustar planillas o compras menores. Según la visión de la organización, cuando se recorta el presupuesto, lo que realmente se ve afectado son las capacidades de respuesta, los tiempos de atención, la disponibilidad de medicamentos y, en última instancia, las condiciones básicas para brindar una atención digna a millones de personas que dependen exclusivamente del sistema estatal.
¿Qué consecuencias tendrá el recorte en la atención de salud?
Desde la Confederación Fenats Nacional advierten que el ajuste presupuestario tendrá repercusiones directas y graves en los pacientes. La organización sostiene que cada peso retirado de la red pública se traduce en dificultades reales para acceder a una cirugía, un examen clínico, una cama hospitalaria o una hora médica necesaria.
«Aquí no estamos hablando de un ajuste menor. Estamos hablando de personas que esperan una cirugía, un examen, un medicamento, una cama o una hora médica. Cada peso que se le quita a la salud pública termina golpeando a quienes más necesitan atención», puntualizó Berríos. La organización ha hecho un llamado urgente al Gobierno para terminar con esta política de austeridad y abrir una mesa de diálogo real con los trabajadores del sector.
El conflicto permanece abierto y la Fenats ha advertido que, de mantenerse la actual línea presupuestaria, el Gobierno podría desencadenar un problema de proporciones casi pandémicas, al debilitar la capacidad operativa en un momento donde la demanda sanitaria del país no muestra señales de disminución. La proyección para los próximos meses es incierta, con el gremio expectante ante cualquier resolución que permita revertir este ajuste financiero.