Un hito en la observación espacial
La capacidad de la ciencia para desentrañar los componentes más enigmáticos del cosmos ha experimentado un cambio metodológico radical. Según reportes recientes, un equipo internacional de astrónomos logró medir la masa de un agujero negro supermasivo e inactivo situado a 10.000 millones de años luz de la Tierra utilizando el Telescopio Espacial James Webb.
Este logro marca un hito sin precedentes, siendo la primera vez que se logra caracterizar y pesar un objeto de esta naturaleza a una distancia tan extrema sin que esté devorando materia. Anteriormente, el estudio de estos agujeros negros en el universo primitivo exigía que estuvieran activos, manifestándose como cuásares que brillan intensamente por la fricción de materia incandescente.
Lupa cósmica: El método de medición
Para sortear la inmensa distancia y capturar al gigante dormido en la galaxia MRG-M0138, los investigadores combinaron la tecnología infrarroja del James Webb con una lente gravitacional natural. Este fenómeno ocurre cuando un objeto masivo, como un cúmulo de galaxias, se interpone entre la Tierra y el objeto lejano, doblando los rayos de luz y funcionando como una lupa gigante que amplifica el brillo y el tamaño del objetivo.
¿Por qué se apagan las galaxias?
Richard Ellis, profesor e investigador del proyecto, destacó que esta técnica permite explorar por qué algunos agujeros negros afectan el nacimiento estelar. Se teoriza que la fase de alimentación voraz en la etapa temprana inyecta tanta energía que expulsa o calienta el gas necesario para crear nuevas estrellas. Al agotarse el combustible, la galaxia muere prematuramente y el agujero negro entra en un sueño profundo.
Preguntas frecuentes sobre este hallazgo
- ¿Cómo se pesa un objeto invisible?: Se aplica física clásica; al medir la velocidad de las estrellas vecinas, alteradas por la atracción gravitatoria del gigante de 6.000 millones de soles, se calcula su masa real.
- ¿Cuál es la importancia del reposo?: Medir un agujero negro inactivo permite observar cómo eran los núcleos galácticos estables en una etapa donde el universo tenía solo una fracción de su edad actual.
Este descubrimiento demuestra que el manual de operaciones cósmicas está siendo reescrito por el James Webb, utilizando la propia gravedad del universo para observar objetos antes considerados imposibles de medir.