La exfigura del programa Mekano, Nicole Pérez, compartió recientemente el complejo momento familiar que atraviesa tras confirmarse que su hijo de 12 años fue diagnosticado con diabetes tipo 1. Esta situación marca un duro desafío para la comunicadora, quien ya posee experiencia lidiando con esta condición autoinmune al interior de su hogar.
El impacto emocional es profundo para la familia, considerando el historial médico de su hija mayor, Isidora Carvallo. La joven de 20 años convive con la patología desde que tenía 15 años, enfrentando en el último tiempo complicaciones derivadas de un trastorno alimenticio conocido como diabulimia, el cual consiste en la omisión deliberada de insulina.
El difícil camino con la diabetes tipo 1
Respecto al estado de su hija, Nicole Pérez explicó que el proceso ha sido sumamente difícil. “Lleva cinco años con la diabetes, que ha sido súper difícil porque ella también tiene un trastorno alimenticio que se llama diabulimia, que es la omisión de la insulina”, detalló la exfigura televisiva.
Sobre el tratamiento de Isidora, puntualizó que al no suministrarse la dosis necesaria, el organismo busca energía en las grasas y los músculos comienzan a reducirse. Actualmente, la joven se encuentra bajo supervisión de un equipo médico especializado para intentar estabilizar su salud.
Reflexión y fe ante la adversidad
Al referirse al diagnóstico de su hijo menor, Nicole admitió haber vivido momentos de mucha vulnerabilidad emocional. Ante la interrogante de por qué vuelve a enfrentar este escenario, confesó haber tenido confrontaciones con sus creencias religiosas:
“He peleado con Dios, le he dicho ‘por qué’, si he tenido angustia, si me ha dado pena, si he llorado, si he gritado, si he pataleado, es válido y eso no te quita que seas menos cristiana porque Dios está trabajando en ti”.
La exchica Mekano aprovechó sus plataformas digitales para enviar un mensaje de apoyo a quienes atraviesan procesos de salud similares. Instó a sus seguidores a no reprimir sus emociones, señalando que “llorar, gritar y patalear” es parte natural del duelo, siempre bajo la convicción de que todo tiene un propósito.
Actualmente, el grupo familiar se mantiene unido en torno a los tratamientos médicos requeridos. La proyección de Nicole Pérez es seguir acompañando a sus hijos en esta compleja ruta, apoyándose en su espiritualidad para afrontar los altibajos diarios que supone la diabetes tipo 1 en el largo plazo.