El origen de los Óscar de los avances
Los Golden Trailer Awards, una gala dedicada a premiar los mejores y más atractivos adelantos cinematográficos, celebraron este jueves su 26ª edición en Los Ángeles. El proyecto nació en 1999 en Nueva York, contando desde sus inicios con el director Quentin Tarantino como parte de su jurado.
La iniciativa surgió cuando Mónica Brady y Evelyn Watters, durante la década de los 90, notaron que los creativos encargados de este nicho fundamental del cine permanecían en el anonimato. Según explicó Mónica Brady, cofundadora y productora ejecutiva, esta comunidad era «totalmente desconocida», a pesar de que los tráileres representan para muchos cinéfilos la mejor parte de la experiencia de ir al cine. En aquel entonces, ni siquiera existían créditos o directorios para identificar a sus autores.
De un nicho a más de 100 categorías
Lo que comenzó como una premiación acotada se ha expandido masivamente. Tras trasladar la gala a la meca del cine, el evento ha contado con la participación de figuras como Glenn Close, Benicio Del Toro y Pedro Almodóvar. Actualmente, la premiación abarca más de 100 categorías que cubren cine, televisión y otros medios.
En la reciente edición, la estatuilla más codiciada de la noche, el premio a «Mejor del espectáculo», fue otorgado al adelanto de «Proyecto Fin del Mundo», producido por la agencia Wild Card Creative Group.
La ciencia detrás de un tráiler exitoso
¿Qué define a un adelanto ganador? Para Evelyn Watters, directora ejecutiva de los premios, el éxito radica en tener un «gran gancho». Un tráiler debe ofrecer una historia innovadora, personajes convincentes y un momento emotivo que sorprenda a la audiencia, funcionando básicamente como un «tentador aperitivo».
Por su parte, Mark Dacey, vicepresidente sénior de Create Advertising Group, señala que el balance perfecto es aquel que logra crear una «experiencia visceral» para el espectador. Mientras tanto, Taylor Engel, jefe creativo de una firma que acumuló 16 nominaciones este año por trabajos como «Pecadores», «Tron: Ares» y «Only Murders in the Building», describe el proceso como armar un rompecabezas. El desafío creativo consiste en combinar escenas, audio y efectos para lograr «mostrar la película en cierta manera», utilizando la materia prima enviada directamente por los estudios.