Un debut marcado por la urgencia
Bernardo Fontaine comenzó esta semana su gestión al mando de Codelco, asumiendo la presidencia del directorio en un momento crítico para la estatal. Su nombramiento, oficializado por el Presidente Kast el pasado 14 de mayo, busca cerrar el ciclo de cuatro años liderado por Máximo Pacheco, enfrentando ahora un complejo escenario financiero y operacional.
El economista no perdió tiempo y, durante su primera jornada en la casa matriz ubicada en Santiago Centro, sostuvo una extensa reunión con el presidente ejecutivo de la minera, Rubén Alvarado. Según fuentes cercanas, el encuentro fue el puntapié inicial para abordar los problemas de confianza que afectan a la compañía.
Auditoría y control en Codelco
El punto central del aterrizaje de Fontaine es la determinación de realizar una auditoría externa. Esta medida responde directamente a la crisis desatada por la revelación de cifras infladas de producción de cobre, un episodio que ha golpeado duramente la reputación de la empresa ante los mercados y la ciudadanía.
Desde el entorno del nuevo timonel reconocen que el desafío es mayúsculo. No solo se trata de corregir los reportes operativos, sino de recomponer la imagen institucional tras una seguidilla de hechos que han erosionado la credibilidad de la firma estatal durante los últimos años.
Nuevo rol en Novandino
Junto con sus funciones en la casa matriz, Fontaine también tomó un rol clave en Novandino Litio. Esta sociedad, creada mediante una alianza estratégica entre Codelco y SQM, tiene como objetivo principal la explotación de litio en el Salar de Atacama.
El directorio de esta filial realizó cambios significativos para asegurar la continuidad del negocio. Fontaine, acompañado por Luz Granier, asumió como representante de la cuprera, reemplazando oficialmente a Máximo Pacheco y a Josefina Montenegro en la instancia decisiva para la estrategia de litio en Chile.