En plena carrera electoral, el candidato presidencial peruano Roberto Sánchez, representante de Juntos por el Perú, lanzó una advertencia directa sobre su estrategia de gobernabilidad. Durante un acto proselitista realizado en Ventanilla, provincia del Callao, Sánchez aseguró que no dudará en dimitir a la presidencia y convocar a nuevas elecciones generales si se enfrenta a un Congreso que obstaculice su gestión y no respete la voluntad popular.
El aspirante, quien se medirá en el balotaje del próximo 7 de junio contra Keiko Fujimori, del partido Fuerza Popular, enfatizó que no se dejará amedrentar por sectores que busca bloquear su administración. La postura del candidato busca marcar distancia frente a la inestabilidad histórica del país.
La postura de Sánchez frente al Congreso
Durante su discurso, el aspirante de izquierda fue enfático respecto a las posibles trabas legislativas. Según declaraciones recogidas por el medio RPP, Sánchez sostuvo que su compromiso con la democracia está por encima de su permanencia en el poder ante un escenario de ingobernabilidad.
«Las fuerzas golpistas tienen que saber que acá nadie ‘arruga’. A ver, pues, atrévanse, porque estamos listos. Nos vamos a ir si no van a respetar la democracia ni la voluntad de nuestro pueblo. Perfecto, estoy en condiciones de renunciar y llamar a nuevas elecciones generales», señaló el candidato.
Esta estrategia busca responder a la compleja realidad política de Perú, nación que ha visto desfilar a ocho jefes de Estado en la última década. El adelanto de elecciones es frecuentemente discutido como una salida de emergencia ante las crisis recurrentes y la destitución de mandatarios.
Antecedentes y crisis políticas
La tensión entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo no es nueva. Tal como destaca Europa Press, en 2023 ya se intentó promover una reforma constitucional para celebrar comicios anticipados, una medida que buscaba evitar crisis como la desatada por el expresidente Pedro Castillo, quien falló en su intento por disolver un Parlamento hostil antes de ser apartado del cargo.
A pesar de estos intentos previos, el Congreso peruano rechazó en su momento el proyecto de reforma. Con el balotaje del 7 de junio a la vuelta de la esquina, queda la duda de si esta propuesta de Roberto Sánchez logrará convencer a un electorado cansado de la parálisis política o si, por el contrario, profundizará la incertidumbre sobre la estabilidad del próximo gobierno.