Furtivovirus: el virus gigante que desafía el origen de la vida

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Un equipo de microbiólogos de la Universidad de Ciencias de Tokio (TUS) ha sacudido a la comunidad científica con el hallazgo del furtivovirus. Este organismo, detectado en muestras de agua dulce recolectadas en Kamakura, Japón, presenta un mecanismo de replicación inédito que no solo redefine nuestra comprensión viral, sino que aporta claves sobre la evolución de la vida compleja en la Tierra.

¿Por qué este virus gigante es diferente?

A diferencia de los virus convencionales, que miden entre 20 y 200 nanómetros, los virus gigantes pueden superar los 500 o incluso 1.000 nanómetros. Su tamaño es tal que, en sus primeros avistamientos, fueron confundidos erróneamente con bacterias. Estos agentes poseen genomas masivos y complejos, pero el furtivovirus destaca por una singularidad genética y biológica que ha llevado a los investigadores a proponer una nueva familia viral: “Manesviridae”.

El profesor Masaharu Takemura, autor del estudio publicado en el Journal of Virology (2026) junto al estudiante de doctorado Jiwan Bae, explica que el virus posee un genoma de aproximadamente 560.000 pares de bases. A diferencia de otros ejemplares, este no se replica simplemente en el citoplasma o manteniendo el núcleo intacto, sino que destruye la membrana del núcleo de la ameba huésped para apropiarse de su maquinaria y replicarse dentro de los restos del mismo.

“Aunque estos virus pertenecen al mismo grupo, utilizan el núcleo celular de maneras diferentes. Si logramos comprender cómo interactúan y evolucionan juntos los virus gigantes y las células huésped, podríamos obtener nuevos conocimientos sobre la importancia de los virus como organismos vivos y cómo podemos coexistir con ellos”, señala Takemura.

La clave para entender la vida compleja

La comparación entre el medusavirus (que se replica en el núcleo), el ushikuvirus (que crea su propio sitio en el citoplasma) y el furtivovirus permite a los expertos trazar una trayectoria evolutiva sobre la relación entre virus y células. Según los investigadores, este hallazgo es vital porque apoya la teoría de que los virus pudieron influir en la formación del núcleo celular, el rasgo distintivo de los organismos eucariotas como los humanos.

Al no infectar a seres humanos —dado que su biología está estrictamente adaptada a la de las amebas—, el furtivovirus representa una oportunidad de estudio única y segura. Actualmente, el equipo de la TUS continúa analizando esta nueva familia, esperando que el estudio de sus interacciones revele finalmente si los virus gigantes fueron, efectivamente, los arquitectos invisibles detrás de la complejidad biológica que nos define hoy.

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