En su primer acercamiento oficial, el nuevo presidente del directorio de Codelco, Bernardo Fontaine, calificó a la cuprífera como el «orgullo de Chile». A través de un video enviado internamente a los trabajadores de la estatal, el ejecutivo no solo valoró la importancia estratégica de la empresa, sino que lanzó una señal clara sobre los desafíos de gestión que enfrenta: «hay que ordenar la casa».
Fontaine fue enfático al describir la situación actual de la compañía, señalando que Codelco «corre con una mochila de plomo», una metáfora que ha repetido desde que fuera designado en el cargo por el Presidente de la República. El mensaje busca marcar una hoja de ruta centrada en cuatro pilares fundamentales.
Los cuatro pilares de la gestión Fontaine
El nuevo timonel de la minera estatal definió sus prioridades para esta administración:
- Seguridad: Bajo el lema «seguridad, seguridad y seguridad», este será el eje prioritario por sobre el volumen de producción.
- Eficiencia financiera: Maximizar los aportes al Estado evitando el endeudamiento excesivo de la compañía.
- Gestión interna: «Ordenar la casa con mano firme y transparencia».
- Sostenibilidad: Garantizar la continuidad operacional y ambiental de la cuprífera a largo plazo.
Ante las dudas surgidas sobre el futuro del control estatal de la empresa, el biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, descartó de plano cualquier intención de privatización. «No estamos hablando de privatizar, estamos hablando de trabajar con privados tal como hizo la última administración de Máximo Pacheco. Tenemos más de 12 convenios con privados», puntualizó la autoridad al salir del Palacio de La Moneda.
La hoja de ruta inmediata
La agenda de Bernardo Fontaine se intensifica este día, tras haber sostenido una reunión previa con el director ejecutivo, Rubén Alvarado. Para esta tarde, a las 15:00 horas, está fijada la primera sesión de directorio. Fuentes de La Radio indican que el ambiente en las oficinas de la empresa es de alta intensidad, con varios ejecutivos convocados a reuniones de comité previas al directorio, en una jornada donde la extensión de las discusiones resulta impredecible dada la complejidad de los temas a tratar.
El desafío para Fontaine es complejo: el mercado y los trabajadores observan con atención si la nueva administración logrará equilibrar la exigencia de mayores aportes fiscales con la estabilidad operativa que la minera requiere para sanear sus finanzas. ¿Será capaz el nuevo directorio de estabilizar la producción mientras aplica este estricto reordenamiento interno?