En un importante giro para la política económica trasandina, el presidente de Argentina, Javier Milei, anunció que reducirá los derechos de exportación para el trigo y la cebada. Esta medida, largamente esperada por el sector agropecuario, busca dinamizar la actividad de uno de los motores exportadores más relevantes del país.
Durante su participación en un evento en la Bolsa de Cereales, el mandatario detalló el cronograma de ajustes tributarios.
Les quiero anunciar que vamos a bajar las retenciones (derechos de exportación) de trigo y cebada de 7,5% a 5,5% a partir de junio de 2026.
Proyecciones para la soja e industria
La hoja de ruta fiscal presentada por Milei contempla acciones concretas para el cultivo insignia del país. El presidente prometió que los derechos de exportación para la soja comenzarán a reducirse a partir de enero de 2027. Esta baja, supeditada al comportamiento de la recaudación tributaria, se realizaría de forma continuada entre un cuarto de punto y medio punto porcentual cada mes hasta el año 2028, siempre que su administración sea ratificada en los comicios de octubre de 2027.
El sector agropecuario, columna vertebral de la economía argentina, mantiene una presión constante por la rebaja de estos gravámenes, los cuales tienen un impacto determinante en la recaudación pública nacional. Cabe recordar que, durante el pasado mes de abril, dicha recaudación registró una caída en términos reales, lo que representa un desafío para el objetivo gubernamental de sostener el superávit en las cuentas públicas.
Medidas para el sector manufacturero
El plan no se limita exclusivamente al campo. Javier Milei adelantó que la industria también será beneficiada con esta hoja de ruta de desgravación. A partir de julio de 2026 y hasta junio de 2027, se eliminarán los derechos de exportación para la industria automotriz, la petroquímica y la maquinaria, apuntando a llevar dichos tributos a cero.
El detalle técnico de estas rebajas será comunicado formalmente por el Ministerio de Economía en los próximos días. Mientras tanto, el mercado observa con atención cómo estas modificaciones afectarán el equilibrio fiscal argentino en un escenario donde mantener el superávit sigue siendo la prioridad absoluta del Ejecutivo.