El anhelado proyecto del tren rápido que busca conectar a Santiago con Valparaíso volvió a instalarse en la agenda pública. La Delegación Presidencial Regional confirmó el interés de un consorcio chileno-español para reactivar esta iniciativa, la cual ya había ingresado anteriormente al sistema de concesiones antes de quedar en pausa.
Según lo expuesto por la autoridad regional, la propuesta privada estima una inversión de aproximadamente 3 mil millones de dólares. El objetivo central es unir ambas ciudades en un tiempo de 45 minutos, integrando además un servicio de transporte de carga y pasajeros que también llegaría hasta la comuna de San Antonio.
¿Es realmente viable el tren rápido?
Pese al entusiasmo inicial, el Ministerio de Transportes mantiene una postura cautelosa. Desde la cartera han insistido en que, hasta la fecha, no ha existido un proyecto de alta velocidad con un respaldo técnico definitivo. En esta línea, el ministro de Transportes, Louis de Grange, aclaró que la propuesta previa era un plan suburbano y regional que carecía de estudios de ingeniería básica o de detalle concluidos.
La comunidad técnica ha llamado a la moderación. Alejandra Valencia, experta en transporte, advirtió que no existen estudios de demanda, trazado ni ingeniería que respalden la viabilidad del proyecto. Según la especialista, factores críticos como la cantidad de estaciones, el trazado de las curvas y los procesos de aceleración y desaceleración impactan directamente en la velocidad final, haciendo difícil asegurar el compromiso de 45 minutos.
Desafíos geográficos y proyecciones
Por su parte, Sebastián Seriani, académico de la Escuela de Ingeniería de Construcción y Transporte de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, analizó las complejidades del plan. El experto señaló que, si bien existen ventajas, como la posibilidad de conectar la costa con el aeropuerto de la Región Metropolitana de forma directa, el proyecto enfrenta barreras geográficas significativas en la zona.
El consorcio presentará nuevamente el proyecto en las próximas semanas, lo que reactivará el debate sobre si es posible superar la falta de estudios técnicos y sortear la difícil geografía del territorio para concretar una conectividad de alta velocidad entre la costa y la capital.