En el marco del Día Mundial del Internet, la Defensoría de la Niñez lanzó un contundente informe titulado “Responsabilidad del Estado y las Empresas como Garantes de los Derechos Humanos de Niños, Niñas y Adolescentes en el Entorno Digital”. El documento subraya la urgencia de establecer marcos normativos ante los crecientes riesgos que enfrentan los menores en el ecosistema virtual, donde el Estado y las compañías tecnológicas deben asumir un rol protagónico.
Uno de los hallazgos más preocupantes del estudio es el incremento exponencial en el contacto de niños, niñas y adolescentes (NNA) con desconocidos. Mientras que en 2016 esta cifra alcanzaba un 19%, la Encuesta Kids Online 2022 reveló que el índice escaló hasta el 42%. Complementariamente, la Radiografía Digital de Niñas y Niños 2025 expone que un 48% de los menores ha interactuado o jugado con personas que no conoce, y un 40% confirma haber sido contactado por extraños en sus redes sociales.
La crisis de bienestar y el uso de dispositivos
El informe detalla además un uso problemático de la tecnología en las aulas chilenas. Según los datos recopilados, un 28% de los estudiantes experimenta ansiedad ante la ausencia de su celular en clase, un 30% se siente desconectado del mundo sin el equipo y un 44% admite perder la noción del tiempo durante su uso escolar.
Este estudio muestra que los riesgos digitales que enfrentan niños, niñas y adolescentes no dependen solo de decisiones individuales o familiares. Hay dinámicas de contacto, exposición, presión social, uso de datos y diseño de plataformas que exceden sus posibilidades reales de control. Por eso, la protección digital debe incorporar responsabilidades concretas del Estado y de las empresas tecnológicas.
El defensor de la niñez, Anuar Quesille, enfatiza que el debate actual no puede limitarse a la prohibición, sino que debe integrar criterios de salud mental, convivencia escolar y una activa corresponsabilidad de la industria digital.
Desinformación y vacíos legales
Otro punto crítico es la fragilidad frente a las noticias falsas: casi cuatro de cada diez estudiantes de 15 años admite haber compartido información falsa de manera involuntaria, lo que refleja una carencia en las capacidades críticas frente a los contenidos digitales. A esto se suman riesgos persistentes como el ciberacoso, el acoso sexual digital, la publicidad dirigida y el perfilamiento algorítmico sin supervisión.
Aunque Chile ha avanzado con la Ley de Garantías de la Niñez y Adolescencia y la reciente Ley de Protección de Datos Personales, el informe advierte brechas significativas. No existe una regulación integral de seguridad digital, ni obligaciones claras para que las plataformas mitiguen riesgos por diseño o verifiquen edades de forma efectiva. Anuar Quesille concluye que la solución no es excluir a los jóvenes de la tecnología, sino garantizar que internet sea un espacio seguro, transparente y respetuoso de sus derechos, avanzando hacia reglas claras de prevención y reparación.