La administración del Ministerio de Ciencia enfrenta un momento complejo tras la confirmación de la renuncia del subsecretario Rafael Araos, informada este lunes. Su salida no ocurre en solitario, ya que ha provocado un efecto dominó dentro de la cartera, forzando la partida de figuras clave que integraban su círculo de confianza directo.
El conflicto que detonó la salida
Según los antecedentes que han trascendido desde el interior del Ministerio, el quiebre definitivo entre Araos y la ministra de la cartera, Ximena Lincolao, se originó a raíz de una orden ministerial. La ministra Lincolao habría instruido al entonces subsecretario avanzar en un plan concreto de desvinculaciones de personal, una medida a la que Araos se opuso frontalmente.
Esta negativa a ejecutar el plan de despidos generó una crisis interna insostenible que culminó con la renuncia de la autoridad. La situación escaló rápidamente, provocando que tanto la jefa jurídica como la jefa de gabinete de la Subsecretaría de Ciencia presentaran también su dimisión, siguiendo los pasos de quien fuera su superior inmediato.
Impacto en la cartera de Ciencia
La salida simultánea de estos funcionarios genera una reconfiguración total en los mandos medios de la Subsecretaría. El abandono de cargos por parte del círculo íntimo de Rafael Araos deja una vacante operativa en puestos estratégicos, específicamente en las áreas de asesoría legal y de gestión de gabinete ministerial.