La inflación industrial en China alcanzó un nivel preocupante en abril, registrando un incremento interanual del 2,8%. Esta cifra marca un salto significativo frente al 0,5% observado en marzo, posicionándose como el aumento más pronunciado desde julio de 2022. La causa principal de este fenómeno es el impacto directo de la guerra en Irán sobre la estructura de costos a nivel global.
Dong Lijuan, jefe de Estadística de la División Urbana de la Oficina Nacional de Estadística (ONE), explicó que este comportamiento responde a un conjunto de factores críticos. Entre ellos destacó el “rápido aumento de los precios internacionales de las materias primas, la mayor demanda en algunos sectores nacionales y la continua optimización de la competencia en el mercado”.
Radiografía de los sectores industriales
Los datos desglosados por la Oficina Nacional de Estadística de China revelan dónde se siente con mayor fuerza el golpe inflacionario:
- Industria minera: incremento del 10,6%.
- Industrias de materias primas: subida del 7,1%.
- Industrias de procesamiento: aumento del 1,5%.
En contraste, el sector de bienes de consumo muestra una tendencia opuesta, con una caída general del 1%. Al observar el detalle, los precios de los alimentos bajaron un 1,9%, la ropa y artículos de primera necesidad descendieron un 1,1%, mientras que los bienes de consumo duraderos sufrieron una baja del 0,3%.
Impacto en el consumidor y perspectivas
El índice de precios de consumo (IPC) también sintió presión, registrando una subida interanual del 1,2% en abril, acelerándose dos décimas respecto al mes previo. Este movimiento fue impulsado principalmente por el encarecimiento de la energía y los servicios de viajes, derivados de las fluctuaciones en el precio internacional del petróleo.
En este escenario de abril de 2026, los alimentos registraron un abaratamiento del 1,6% interanual, mientras que los bienes de consumo subieron un 1,4% y los servicios un 0,9%. Por su parte, la tasa de inflación subyacente —que excluye la volatilidad de la energía y los alimentos frescos— se ubicó en el 1,2%, marcando un aumento de una décima.
El mercado mantiene la atención sobre cómo Pekín gestionará esta dualidad entre el encarecimiento de la producción y la debilidad en los precios de consumo final. La interrogante ahora es si este 2,8% es solo un pico temporal o el inicio de una escalada prolongada en los costos de manufactura.