El Gobierno de Chile ha trazado un desafío complejo para el cierre de su administración: reducir la actual tasa de desempleo del 9,1% —la cifra más alta registrada desde 2021— hasta un 6,5%. Para concretar esta meta, las autoridades proyectan la creación de entre 600 mil y 650 mil nuevos puestos de trabajo en el mediano plazo.
El panorama actual del mercado laboral
La situación del empleo en el país presenta desafíos estructurales significativos. Actualmente, la Región Metropolitana encabeza los índices de desocupación con un 9,7%. Al analizar los grupos demográficos, los datos muestran una brecha preocupante: el desempleo femenino alcanza un 10,5%, mientras que la desocupación en jóvenes llega al 22,8%. A esto se suma que más de una cuarta parte de la fuerza laboral se desempeña en la informalidad.
¿Es posible cumplir la meta oficial?
La ambiciosa hoja de ruta del Gobierno enfrenta el escepticismo de analistas ante el difícil escenario macroeconómico. El economista Carlos Schmidt analizó las cifras y fue tajante respecto a la factibilidad de los números propuestos por el Ejecutivo:
«La meta de 6,5% es ambiciosa y difícil de alcanzar en el plazo propuesto. A su juicio, un escenario más realista sería cerrar el período con una tasa cercana al 7%».
En definitiva, el éxito de este plan no solo dependerá de las políticas públicas, sino de que la economía nacional recupere el dinamismo necesario para absorber a los trabajadores en el sector formal. La pregunta que queda abierta para los próximos años es si el crecimiento económico será suficiente para corregir estas brechas estructurales de empleo.