Chilenos en Nueva Zelanda logran comprar su propia casa con jubilación

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Del Working Holiday al sueño cumplido

La historia de Daniela Arcos (40) y Sebastián Rocha (43) comenzó lejos de Chile. Ambos, dedicados al rubro de la gastronomía, emprendieron rumbo a Nueva Zelanda buscando mejores horizontes laborales. Sebastián llegó al país oceánico en noviembre de 2008, seguido por Daniela en febrero de 2009.

En aquel entonces, la información sobre el proceso migratorio era escasa. «Empezamos a investigar de cero, porque ni siquiera sabíamos bien dónde quedaba Nueva Zelanda», relató Daniela en una entrevista con Las Últimas Noticias (LUN). Gracias al programa de visa Working Holiday, que otorga un permiso de residencia temporal por un año, la pareja quedó cautivada con el país y comenzó a gestionar alternativas para establecerse de forma permanente.

Vida en Blenheim y el paso por Australia

Actualmente, los chefs residen en Blenheim, ciudad ubicada en la Isla Sur de Nueva Zelanda y reconocida por su alta oferta de empleo para trabajadores temporales. Tras sus primeras dos semanas trabajando en una viña local, lograron insertarse en el sector gastronómico. En 2017 dieron un paso clave al obtener la ciudadanía neozelandesa.

Ese mismo año, decidieron probar suerte en Australia para participar en la temporada de vendimia. Aunque su plan original era de solo tres meses, terminaron viviendo allí un año y medio. Esta experiencia resultó ser un acierto financiero, ya que les permitió acumular ahorros significativos que fueron fundamentales para proyectar la compra de su primera vivienda, meta que concretaron en agosto de 2020, en pleno contexto de pandemia.

El sistema KiwiSaver: la clave del éxito

Para financiar la propiedad, la pareja utilizó el KiwiSaver, un mecanismo de ahorro previsional obligatorio en Nueva Zelanda que permite a los residentes retirar parte de los fondos acumulados para destinarlos a la compra de una primera vivienda. Este beneficio les facilitó cubrir el 10% del pie necesario, mientras que el resto del costo fue cubierto mediante un crédito hipotecario a 30 años con un banco.

Daniela destaca la calidad de vida alcanzada tras esta decisión. «Lo que más nos gusta de la casa es que tiene todo lo que buscábamos. Comparado con lo que podríamos haber tenido en Chile, esto es una mansión», sentenció al evaluar el resultado de su trayectoria migratoria y el uso eficiente de su ahorro previsional.

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