Un cambio de estrategia en La Moneda
El Gobierno ha marcado un punto de inflexión en su gestión económica al decidir intervenir en los precios de los combustibles. Tras un marzo marcado por una política de no amortiguación ante el shock externo derivado de la guerra entre Irán y Estados Unidos, el Ejecutivo ha optado por un camino distinto. Mediante un decreto publicado este miércoles en el Diario Oficial, firmado por el ministro Quiroz y mandatado por el Presidente Kast, se activó el Mecanismo de Estabilización de los Precios de los Combustibles (MEPCO).
Esta medida busca contener las presiones inflacionarias actuales, permitiendo una baja de $47,3 por litro en el diésel. Asimismo, evita una subida proyectada en las bencinas, que de no haber mediado esta intervención, habrían sufrido un incremento de hasta $35 por litro a partir de mañana.
El giro respecto al 26 de marzo
La actual decisión contrasta drásticamente con lo ocurrido el pasado 26 de marzo, fecha en la que el Ejecutivo optó por traspasar íntegramente a los consumidores el alza internacional. En aquel momento, el impacto fue severo: la bencina de 93 octanos subió $372,2 por litro, la de 97 octanos se incrementó en $391,5 y el diésel registró un alza de $580,3 por litro.
Disputas internas y factores económicos
La decisión responde a una fuerte disputa entre las visiones técnicas y las facciones políticas del oficialismo. La falta de amortiguación anterior generó roces en un gabinete compuesto mayoritariamente por independientes y solo seis representantes de partidos, intensificando las tensiones internas. Enap ha confirmado finalmente que las bencinas mantendrán su valor actual, mientras que el diésel experimentará la rebaja anunciada.
El trasfondo económico es evidente: Hacienda busca evitar que los combustibles sigan presionando el IPC, la UF y las expectativas de tasas de interés. El panorama se tornaba crítico, considerando que el mercado estimaba una inflación mensual del 1,8% para abril antes del reciente shock de precios. Estas señales de alerta habían sido advertidas por el Banco Central en su última Reunión de Política Monetaria (RPM), donde el consejo expuso su preocupación por las presiones inflacionarias provenientes del mercado petrolero internacional.