Tras intensas negociaciones, el Ministerio de Salud (Minsal) anunció un ajuste presupuestario final del 2,5% para su cartera, una cifra menor al 3% inicialmente planteado por Hacienda. La titular de Salud, May Chomalí, comunicó esta resolución ante la Comisión de Salud del Senado, asegurando que la medida no afectará la atención a los pacientes ni implicará la eliminación de programas esenciales.
La ministra explicó que esta reducción del 0,5 puntos porcentuales sobre la propuesta original fue el resultado de arduas conversaciones con la Dirección de Presupuestos (Dipres). ¿Cuál fue el punto clave de este diálogo? Según Chomalí, la negociación se centró en el “déficit estructural” del Ministerio, una brecha significativa entre el presupuesto asignado y el gasto real necesario para el funcionamiento del sector. Este logro, afirmó la jefa de cartera, permitirá preservar los recursos considerados críticos.
La negociación que tuvimos entre el Ministerio de Salud y la Dipres fue una negociación difícil, en que uno de los puntos más importantes que estuvo sobre la mesa fue el déficit estructural que tiene el Ministerio de Salud en términos de su financiamiento, la brecha que hay entre el presupuesto y el gasto.
Una de las mayores preocupaciones de la ciudadanía y los gremios de salud es si este recorte fiscal en Salud implicará la supresión de iniciativas en curso. Al respecto, el gobierno fue enfático en señalar que no se tocarán programas de salud. “¿Elimina programas del Ministerio de Salud? No”, sentenció Chomalí, detallando que de los 52 programas vigentes, se revisarán para buscar eficiencias en el periodo 2027 al 2030, pero “no se está tocando ningún programa este 2026”.
El impacto del ajuste, según la secretaria de Estado, sería “acotado”, representando menos del 1% del gasto total del sistema de salud. Este se focalizará en optimizar áreas administrativas, procesos internos y servicios generales, garantizando que no habrá consecuencias negativas para la dotación clínica ni el personal asistencial que atiende directamente a la población.
A pesar de las garantías gubernamentales, ¿existen voces de alerta? Sí, desde los gremios de salud advierten que cualquier reducción presupuestaria, por mínima que sea, podría generar algún tipo de efecto en la operación diaria de hospitales y consultorios a nivel nacional. Sin embargo, el Ejecutivo insiste en que se trata de un paso “responsable” y bien calibrado, cuyo objetivo principal es mejorar la gestión interna sin comprometer la continuidad ni la calidad de las prestaciones que los ciudadanos reciben.
Mientras el gobierno proyecta una mejora en la eficiencia administrativa para los próximos años, la implementación de este recorte fiscal de 2,5% en Salud será clave para observar si las promesas de no afectar la atención y los programas se cumplen en la práctica, manteniendo la expectativa sobre la efectividad de las medidas de optimización propuestas.