La negociación por el reajuste del salario mínimo en Chile llegó a un punto muerto esta semana, luego de que el Gobierno de José Antonio Kast no lograra sellar un pacto con la Central Unitaria de Trabajadores (CUT). Ante este escenario, la definición final del incremento será trasladada al Congreso Nacional, donde se discutirá a partir de la próxima semana a través de un proyecto de ley enviado por el Ejecutivo.
El ministro del Trabajo, Tomás Rau, confirmó la noticia tras participar en una actividad por el Día del Trabajador en Santiago. La propuesta oficial presentada por el Gobierno contempla un alza del 4%, porcentaje que se alinea con la inflación proyectada por el Banco Central de Chile. En términos monetarios, este ajuste representa un aumento de $21.560. Al descontar la inflación acumulada desde el último ajuste registrado en enero, el incremento real percibido sería cercano al 3%.
La postura de la CUT y la visión del Ejecutivo
La propuesta gubernamental fue insuficiente para las pretensiones de la CUT. La central sindical presentó una contrapropuesta significativamente mayor, la cual buscaba elevar el salario mínimo hasta los $637.700, lo que habría significado un incremento nominal del 18,3%.
Siempre he dicho que esta conversación tenía que ser con una dosis de realidad. Así la enfrentamos como gobierno y ahora será el Congreso de la República el que determine.
El ministro Tomás Rau enfatizó que, a pesar de no existir un consenso, el proceso fue manejado con responsabilidad. El secretario de Estado aprovechó la instancia para describir un panorama económico delicado, al que denominó como una “emergencia laboral”.
El factor desempleo como argumento central
El Gobierno justificó la cautela en su propuesta basándose en los indicadores actuales del mercado del trabajo. Según las cifras entregadas por el titular de la cartera, la tasa de desempleo nacional se ubica en el 8,9%, lo que se traduce en cerca de 925 mil personas que actualmente se encuentran sin empleo.
La autoridad detalló además que las cifras golpean con mayor fuerza a segmentos específicos: el desempleo femenino ronda el 10%, mientras que el desempleo juvenil supera el 23%. Para Rau, este contexto obliga a actuar con extrema prudencia respecto a los costos laborales.
A pesar de la falta de acuerdo, el ministro aseguró que el diálogo con los gremios no se ha roto. “No se logró un acuerdo, pero las relaciones con la CUT están en muy buen pie”, afirmó, agregando que el Gobierno mantendrá las instancias de conversación a través del Consejo Superior Laboral. ¿Logrará el Parlamento destrabar este conflicto o se intensificarán las presiones de los trabajadores en las próximas semanas?