Un inminente riesgo de seguridad mantiene en alerta a los vecinos de la población Modelo en Puerto Montt, luego de que un deslizamiento de tierra afectara el perímetro del cementerio católico local. El incidente, ocurrido a finales de la semana pasada, provocó la caída de aproximadamente 4 metros de pandereta, tierra y vegetación hacia un tramo no pavimentado de la calle José Manuel Balmaceda, dejando a cerca de 5 tumbas al borde de un precipicio.
Ante la consulta de qué medidas se tomarán, el vicario general del Arzobispado, Daniel Acuña, confirmó la intervención inmediata en el sector. Según explicó el representante eclesiástico, se ha descartado que el derrumbe haya comprometido las sepulturas, aclarando que el material caído solo consistió en tierra y elementos vegetales adosados al muro perimetral.
Plan de acción ante la emergencia
El Arzobispado ha proyectado una solución en dos etapas para asegurar el sector. «Se van a remover todas las panderetas que se destruyeron y, a partir del día lunes, se hará un muro de contención provisorio hasta que, con una constructora, vamos a hacer el muro de contención definitivo», detalló Acuña.
Por su parte, el encargado municipal de riesgos y desastres, Claudio Díaz, comprometió el apoyo de la municipalidad en las labores de limpieza del área afectada. El funcionario técnico atribuyó el colapso de la estructura a la acumulación excesiva de agua en el terreno, un factor crítico considerando las condiciones geográficas de la zona.
Problemáticas vecinales adicionales
Más allá del deslizamiento, los residentes de la población Modelo denuncian que esta emergencia es solo una arista de los problemas que enfrentan por su cercanía al camposanto. La vecina Yerka Imío relató que sufren constantemente por la presencia de roedores y por vertientes naturales que inundan sus viviendas.
Nosotros hemos estado construyendo un radier porque se nos inunda la casa, prácticamente. Hace poco, cuando hubo pocos días de lluvia, el agua casi entró a la cocina.
Actualmente, la comunidad permanece a la espera de que el proyecto del muro definitivo se materialice a la brevedad. Ante la llegada inminente de sistemas frontales, los vecinos temen que el terreno siga cediendo y la situación de riesgo empeore, manteniendo la presión sobre las autoridades eclesiásticas y municipales para ejecutar los trabajos prometidos cuanto antes.