El tradicional Desfile de la Victoria sobre la Alemania nazi, que se conmemora cada 9 de mayo en la plaza Roja de Moscú, sufrirá un cambio drástico este año. Las autoridades rusas han confirmado que la parada militar se realizará sin la exhibición de tanques, piezas de artillería ni misiles, marcando un hito inédito desde 2007.
Esta decisión fue ratificada por Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, quien explicó que la medida responde estrictamente a preocupaciones de seguridad. Según el funcionario, el objetivo es minimizar los riesgos frente a lo que calificó como una “intensificación del terrorismo ucraniano”.
“En el marco de la amenaza terrorista, por supuesto, se toman toda clase de medidas para minimizar los riesgos”
A pesar de la ausencia de maquinaria pesada, el evento mantendrá su despliegue humano. El desfile contará con la participación de militares y alumnos de diversas escuelas castrenses, además de una parada aérea que sobrevolará el centro de Moscú. En paralelo, el Kremlin confirmó la asistencia de líderes extranjeros, destacando la presencia del primer ministro eslovaco, Robert Fico.
¿Por qué Rusia reduce el despliegue militar en la plaza Roja?
El asesor de la Presidencia rusa para Asuntos Internacionales, Yuri Ushakov, confirmó que la presencia de invitados internacionales sigue siendo una prioridad para Moscú. Según sus declaraciones a agencias locales, la asistencia de figuras como Robert Fico es un punto clave en la diplomacia actual del país.
Sin embargo, analistas independientes y prensa especializada sugieren que la razón detrás de la retirada de blindados es táctica. La capacidad de Ucrania para desarrollar misiles de largo alcance y la efectividad de sus drones, capaces de impactar objetivos a más de mil kilómetros de distancia, habrían forzado esta inusual cautela. Incluso, blogueros militares señalaron que existieron debates internos sobre la posibilidad de suspender el acto por completo para evitar un golpe a la imagen del Kremlin.
El Día de la Victoria, celebrado ininterrumpidamente desde 1995, representa la fiesta cívica más importante para Rusia tras la desintegración de la Unión Soviética. A modo de contexto histórico, en 2025 —conmemorando el 80 aniversario del fin de la guerra—, la plaza Roja recibió a una treintena de mandatarios internacionales, incluyendo líderes de China, Brasil, Venezuela y Cuba. En la edición anterior, también dijeron presente Robert Fico y el presidente serbio, Alexandar Vucic. Con las tensiones actuales en su punto más álgido, el mundo observa cómo Moscú equilibra su narrativa de poder con las crecientes vulnerabilidades de su propio territorio.