En una tensa comparecencia ante el Congreso de Estados Unidos, el secretario de guerra, Pete Hegseth, confirmó este miércoles que el actual conflicto bélico contra Irán ha implicado un desembolso de 25.000 millones de dólares. La audiencia, descrita por The New York Times como un ambiente de alta presión política, buscó esclarecer los objetivos estratégicos de la administración estadounidense en Oriente Medio.
El representante demócrata Adam Smith fue el encargado de interpelar a Hegseth, cuestionando la eficacia de la intervención militar. Smith increpó al secretario respecto a los resultados concretos y la justificación detrás de atacar Irán por segunda vez en menos de un año, subrayando el preocupante escenario financiero y táctico que enfrenta el país.
Iniciamos una guerra a gran escala en Oriente Medio contra Irán para intentar remodelar la región. ¿Hacia dónde va esto? ¿Cuál es el plan para alcanzar nuestros objetivos? Hemos visto el costo, y el costo es muy, muy alto.
Ante estas interrogantes, Hegseth respondió con evidente molestia, argumentando que la visión del congresista era limitada. “No entiendes lo que está pasando. Las ambiciones nucleares de Irán no habían sido eliminadas”, sentenció. Este argumento fue respaldado por el jefe del Estado Mayor, el general Dan Caine, quien aseguró durante la sesión que las capacidades defensivas iraníes se encuentran actualmente más debilitadas que en décadas anteriores.
La postura del Pentágono ante las críticas
Lejos de suavizar su discurso, el secretario de guerra arremetió contra quienes cuestionan la estrategia en el Congreso. Hegseth calificó a los críticos de la guerra contra Irán como el mayor adversario interno del gobierno, describiendo sus posturas como “las palabras imprudentes, irresponsables y derrotistas de los demócratas del Congreso y de algunos republicanos”.
Por su parte, Adam Smith calificó de “absurdo” que el Pentágono apele al “realismo” en su estrategia actual, señalando que la realidad del conflicto en Irán parece demostrar exactamente lo contrario. Ante la presión, Hegseth defendió la solicitud de presupuesto —catalogada como la más alta en la historia del Pentágono— argumentando que es vital para mantener al “Ejército más poderoso y capaz del mundo” frente a un panorama de amenazas complejo que abarca múltiples teatros de operaciones. La incertidumbre sobre el futuro de esta escalada bélica y el sostenimiento financiero de la misma mantiene al Congreso en un complejo debate legislativo.