Karem Faúndez Silva sirvió con dedicación a la Policía de Investigaciones (PDI) durante 18 años, pero en diciembre de 2024 fue despedida de la institución debido a su diagnóstico de «disautonomía», una enfermedad que afecta la regulación de su sistema nervioso autónomo. Ahora, Karem lucha por reintegrarse a la PDI y poder terminar su carrera con normalidad.
La decisión de la PDI de destituir a Karem se basó en un informe médico que concluyó que su condición era incompatible con las funciones operativas del servicio policial, especialmente el manejo de armas de fuego. Sin embargo, Karem sostiene que tiene colegas con discapacidades físicas que siguen trabajando en la institución sin problemas.
Según Karem, la PDI argumentó que, aunque ella desempeñaba labores administrativas, todo oficial debe portar su arma de servicio de manera permanente, ya que podrían enfrentarse a un delito flagrante. No obstante, Karem señala que en 2023 un psiquiatra y un cardiólogo emitieron certificados donde afirmaban que su condición médica estaba bajo control y que podía reintegrarse a sus funciones sin restricciones.
Ante esta situación, Karem decidió interponer una tutela laboral en contra de la PDI, acusando falta de transparencia en su proceso de desvinculación. Actualmente, su caso se encuentra pendiente de resolución, y no será hasta abril de 2026 que se desarrolle el juicio para conocer el resultado final.
La situación de Karem se complica aún más debido a que, al ser despedida antes de cumplir 20 años de servicio, no tiene derecho a ningún beneficio. Además, su hija es paciente oncológica y necesita tratamientos y medicamentos constantes, los cuales Karem ahora debe pagar de forma particular al estar bloqueada de Dipreca, el sistema de salud de la PDI.
La PDI, por su parte, ha respondido que debe cumplir con lo que ordena la ley y los reglamentos institucionales, y que la decisión de desvincular a Karem se tomó de manera independiente a la cantidad de años de servicio que tuviera. Asimismo, han señalado que cada caso médico es único y que no pueden comparar la situación de Karem con la de otros funcionarios con discapacidades físicas.
La lucha de Karem Faúndez Silva por reintegrarse a la PDI y poder terminar su carrera con normalidad se ha convertido en un caso emblemático que pone en evidencia los desafíos que enfrentan los funcionarios públicos con condiciones de salud complejas. Su determinación por defender sus derechos y su bienestar, así como el de su familia, es una inspiración para quienes se enfrentan a situaciones similares.