En un conmovedor acto de memoria y solidaridad, la obra ‘La música de Diana’ se alza como un puente entre el pasado reciente de Chile y las realidades apremiantes de Palestina. Inspirada en la vida de Diana Aron Svigilsky, periodista chilena-judía militante del MIR desaparecida durante la dictadura de Pinochet, la pieza se pregunta: ¿Cómo se despide un cuerpo sin ese cuerpo?
Cuatro mujeres -Shlomit Baytelman, Alejandra Díaz Scharager, Eleonora Coloma Casaula y Simona Ibarra- emprenden un viaje de memoria y contradicciones ideológicas, reconstruyendo fragmentos de la vida de Diana y entrelazando su historia con los relatos y cantos de mujeres palestinas que también enfrentan desapariciones sin rituales de despedida.
Tejiendo Memorias, Rompiendo Silencios
La obra forma parte de la línea de investigación escénica del Colectivo Natuf, que en su creación anterior ‘El Círculo’ abordó las tensiones entre identidades judías y palestinas. En esta nueva producción, el colectivo profundiza en cómo se configuran y fracturan los relatos identitarios en contextos marcados por la violencia política, la desaparición forzada y la memoria.
Según la directora Andrea Giadach, ‘La música de Diana’ «reconoce la necesidad universal de tener un espacio para el duelo y establece un diálogo entre el pasado reciente de Chile y las urgencias actuales de Palestina, desde una perspectiva judía y chilena que se moviliza ante la impunidad con que opera hoy la limpieza étnica en Palestina, la más expuesta de nuestra historia».
Reivindicando el Derecho al Duelo
En escena, se despliega la shivá, el tradicional rito judío de duelo que dura siete días, sostenido por un grupo de mujeres que buscan despedir a Diana -una figura con múltiples rostros e historias- después de años de su desaparición y sin contar con su cuerpo. Desde allí, la obra cuestiona quién tiene derecho al espacio del duelo en la actualidad, exponiendo las movilizaciones ante el contexto actual respecto de identidades móviles.
Como reflexiona Giadach: «Después de la proclamación de los Derechos Humanos, se hace evidente que hay una inequidad universal al respecto. La obra es un intento por cuestionar nuestras miradas en relación al pasado de Chile y al presente de Palestina, imaginando un acto mínimo reivindicatorio».
Un Llamado a la Memoria y la Justicia
El viaje de Diana, entrelazado con otros relatos de mujeres y las memorias de quienes la evocan, inspira en escena una figura colectiva, abierta, que continúa desarrollándose en el presente. Una Diana múltiple, expandida más allá de sí misma, que nos interpela a recordar, a doler y a reclamar el derecho al duelo, tanto en Chile como en Palestina.
Con su poderosa narrativa y su profundo compromiso ético, ‘La música de Diana’ se erige como un llamado urgente a la memoria, la solidaridad y la justicia, tejiendo puentes entre luchas y resistencias que trascienden fronteras.