En un movimiento que ha generado gran controversia, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, anunció planes para establecer una nueva «ciudad humanitaria» en las ruinas de Rafah, en el extremo sur de la Franja de Gaza. Según Katz, esta zona albergaría inicialmente a unos 600.000 palestinos que han sido desplazados de otras áreas del enclave, con el objetivo final de confinar a toda la población gazatí (poco más de dos millones de personas) en este punto.
Bajo el pretexto de brindar «ayuda humanitaria», Israel pretende tener el control total sobre esta nueva «ciudad», donde los palestinos que accedan a ella no podrán salir. Aquellos que sean considerados «agentes de Hamás» ni siquiera podrán ingresar, según advirtió Katz. La gestión de esta zona quedaría en manos de organismos internacionales, aunque el Ejército israelí se encargaría de su custodia y seguridad.
Tregua Temporal y Negociaciones Indirectas
El anuncio de Katz llega en medio de las negociaciones entre Israel y Palestina, con la mediación de Estados Unidos y Qatar, para alcanzar un alto al fuego de 60 días. Durante este período, se contempla el intercambio de rehenes por presos palestinos.
Según el ministro de Defensa israelí, si las condiciones lo permiten, la construcción de esta «ciudad humanitaria» comenzaría durante la tregua. Paralelamente, se están llevando a cabo conversaciones indirectas en Doha sobre este tema.
Preocupación por la Ayuda Humanitaria Militarizada
Cabe destacar que la distribución de ayuda alimentaria en Gaza ya se realiza a través de cuatro puntos de reparto militarizados, operados por la polémica Fundación Humanitaria para Gaza (GHF), respaldada por Estados Unidos e Israel. Estos centros han sido escenario de muertes de palestinos por disparos del Ejército mientras esperan recibir los suministros.
Expertos temen que esta nueva «ciudad humanitaria» no sea más que un mecanismo para confinar aún más a la población palestina, bajo el pretexto de brindar asistencia. La preocupación radica en que el control total de Israel sobre este enclave podría derivar en violaciones aún más graves de los derechos humanos.
A medida que se desarrollen las negociaciones y los planes de Israel, será crucial que la comunidad internacional mantenga una estrecha vigilancia y exija el respeto a los derechos fundamentales de los palestinos.