Embajadores en la cuerda floja: las polémicas diplomáticas que han desafiado a Chile

Noticias más leídas

Las recientes declaraciones del embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, han generado una fuerte controversia tanto en el Gobierno como en la oposición. Judd ha insistido en inmiscuirse en asuntos internos del país, como el origen del estallido social de 2019 y los límites de la soberanía chilena. Sus comentarios han puesto a prueba la capacidad de la administración de José Antonio Kast para manejar la situación diplomática.

A pesar de que el canciller Francisco Pérez Mackenna lo citó al Ministerio de Relaciones Exteriores la semana pasada, en un intento por disuadirlo de abordar la política contingente chilena, Judd ha manifestado su intención de seguir siendo un «tipo diferente de embajador».

Él ha decidido que ese es el estilo del presidente (Trump), que él va a seguir el estilo del presidente, que no le importa.

Así lo analizó una fuente con décadas de experiencia en la carrera diplomática, quien sugiere que el embajador busca replicar el estilo de su presidente.

El caso de Judd no es aislado en la historia reciente de Chile. Otros representantes extranjeros también han causado inconvenientes a La Moneda. Un ejemplo es el embajador argentino Jorge Faurie, quien en marzo de 2024 habría expresado al cónsul chileno en Mendoza, David Quiroga, palabras despectivas sobre el desarrollo agrícola de Chile en el complejo Los Libertadores.

Mi país ya era potencia agrícola mientras ustedes recién aprendían a comer.

Esta frase fue citada por Quiroga en un oficio enviado a la Dirección de Fronteras y Límites (Difrol), donde criticó la falta de disposición de la contraparte argentina. Faurie, quien se desempeñó como ministro consejero en Santiago entre 1989 y 1992, negó posteriormente recordar haber utilizado tales expresiones.

Sin embargo, el diplomático más polémico que ha pisado suelo nacional fue Oscar Spinosa Melo, embajador argentino durante el gobierno de Carlos Menem. Spinosa Melo utilizó la residencia oficial en avenida Vicuña Mackenna como centro de una agitada vida social que derivó en un escándalo en 1991, cuando Menem lo relevó de sus funciones. La prensa publicó sumarios internos de la Cancillería argentina que daban cuenta de su comportamiento.

Un «mucamo» y un chofer atestiguaron sobre la vida privada del embajador, mencionando encuentros con varias mujeres en la residencia y visitas a establecimientos nocturnos de mala reputación. En 1993, el periodista Francisco Martorell y la editorial Planeta intentaron publicar el libro Impunidad diplomática, que detallaba el consumo de estupefacientes y la realización de orgías en la residencia, además de supuestos chantajes a figuras políticas y empresariales chilenas con imágenes de estas fiestas. La Corte Suprema acogió un recurso de protección presentado por Andrónico Luksic y prohibió la circulación del libro en Chile. Una fuente del Ministerio de Relaciones Exteriores subraya que el problema con Spinosa Melo radicó en su vida privada, a diferencia de las declaraciones.

Mas Noticias

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Últimas Noticias