Un grave accidente doméstico a los 11 meses de vida marcó el destino de Joaquín Fuentes. Al manipular el cable de un hervidor, sufrió profundas quemaduras en ambas manos, lo que dio inicio a un largo periodo de hospitalizaciones e incertidumbre para su familia.
En busca de alternativas, sus padres lo vincularon con la Corporación de Ayuda al Niño Quemado (Coaniquem). Allí, Joaquín inició un proceso de rehabilitación integral que se extendió durante su infancia y adolescencia. Este incluyó ocho intervenciones quirúrgicas reconstructivas y terapias de movilidad cruciales para el crecimiento adecuado de su piel y extremidades.
“A los 11 meses tiré el cable de un hervidor y me cayó el agua hirviendo en las manos. La piel quemada no crece a la misma velocidad, entonces se empieza a retraer y no podía estirar por completo las manos”, recordó. “Me costaban cosas tan básicas como hacer deporte o separar los dedos. Si no hubiese tenido esas cirugías, no podría haber hecho nada de lo que he hecho, ni estudiar”, comentó Joaquín Fuentes, estudiante de Medicina y paciente de Coaniquem.
El impacto de las atenciones recibidas y el vínculo con el equipo de profesionales de Coaniquem no solo facilitaron su recuperación física, sino que también forjaron su vocación. Actualmente, Joaquín cursa la carrera de Medicina con el objetivo de especializarse en cirugía.
Recientemente, ha logrado realizar procedimientos prácticos y suturas en pacientes reales, lo que evidencia la efectividad de su tratamiento y su camino recorrido. Este hito simboliza la transformación de su experiencia.
“Siempre los tomé como modelo. Yo veía al equipo y decía: ‘quiero ser como ellos, quiero ayudar como ellos me ayudaron a mí’”, aseguró. “El año pasado, cuando pude entrar a una cirugía y realizar mis primeras suturas a un paciente, me di cuenta de todo el camino recorrido”, relató el futuro médico cirujano.
Desde la institución, enfatizaron la importancia de un enfoque biopsicosocial que va más allá de la cicatriz física. Coaniquem ofrece soporte a las familias para superar el trauma o la culpabilidad asociados a este tipo de accidentes.
“Para Coaniquem la rehabilitación va más allá de una rehabilitación física; la rehabilitación emocional y espiritual es relevante para estar inserto en la sociedad y ser altamente funcional”, señalaron. “Debemos hacer avanzar a las familias desde la culpa hacia la responsabilidad y acompañarlas en procesos muy largos”, explicó Antonieta Reyes, enfermera de Coaniquem.
La historia de Joaquín Fuentes representa un testimonio de resiliencia y la profunda huella que un apoyo integral puede dejar en la vida de quienes enfrentan desafíos de salud.