Una gigantesca riada que azotó el distrito de Rasuwa, al norte de Nepal, dejó a su paso cientos de víctimas y desaparecidos, captando la atención mundial a través de impactantes imágenes. Aunque en un primer momento se pensó que la tragedia, que suma 362 fallecidos, se debía a un deslizamiento causado por un terremoto, el Servicio Geológico de Estados Unidos descartó esta hipótesis.
Ahora, la discusión se centra en el fenómeno GLOF, o inundación por desborde de lago glaciar. Sin embargo, el académico Felipe Ugalde, del Departamento de Geología de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, aclaró a El Reporte Diario que lo ocurrido en Nepal no corresponde a un GLOF.
No hubo un lago glaciar involucrado en el origen del aluvión gigantesco que generó tanta pérdida, tanto desastre, sino que fue una avalancha de roca y hielo.
Ugalde explicó que fue «un fragmento grande de una montaña que se cayó con parte de un glaciar y pasó a llevar más hielo de origen glaciar en el valle en su recorrido. Y de ahí que todo este material se fluidizó, incorporó más material en su camino proveniente de los ríos, entre otros. Y eso finalmente es lo que lleva a que ocurra este nivel de desastre. Todavía falta cubicar algunos volúmenes, pero se está trabajando en eso».
Un Glacial Lake Outburst Flood (GLOF) se define como el momento en que el agua de un lago glaciar rompe su barrera natural, como una morrena o pared de hielo.
Así, los análisis técnicos confirman que el evento nepalí fue un colapso de hielo y roca (ice-rock avalanche) que impactó el río, desatando un flujo destructivo de escombros, y no un GLOF en su definición clásica.
¿Podría suceder un fenómeno similar en Chile?
En Chile, existen condiciones propicias para eventos parecidos, especialmente en la región de Aysén, rica en glaciares y lagos de origen glaciar. No obstante, el experto chileno enfatiza que el riesgo es menor comparado con las zonas densamente habitadas del Himalaya.
Ugalde recordó que Chile ya tiene un historial de avalanchas de hielo y vaciamientos de lagos glaciares, aunque no todos son directamente equiparables con el caso nepalí.
Mencionó dos precedentes significativos de avalanchas de roca: el desastre de 1987 en el estero Parraguirre, donde fallecieron cerca de 50 personas, y la tragedia de Villa Santa Lucía en 2017, región de Los Lagos, cuando una avalancha que incluyó fragmentos del glaciar Yelcho causó decenas de muertes.
«¿Hay comunidades potencialmente expuestas a un evento así en nuestro país? La verdad es que sí, pocas», afirmó. Entre estas, identificó a los poblados de El Alfalfal y Los Maitenes, en el cajón del río Colorado, por su cercanía a zonas de alto riesgo.
Ugalde señaló que los asentamientos próximos a glaciares colgantes inestables o grandes lagos glaciares están expuestos, pero esto no implica necesariamente un riesgo elevado. Precisó que «primero hay que determinar el nivel de amenaza. Una vez que se conoce cuál es la amenaza potencial, eso se acopla con la variable humana, que vendría a ser exposición y vulnerabilidad, y así se determina el riesgo».
La evaluación del riesgo es un proceso continuo que considera múltiples factores geológicos, climáticos y socioeconómicos para proteger a las comunidades.