El reconocido animador de televisión, Daniel “Huevo” Fuenzalida, hizo una cruda confesión sobre el impacto de sus adicciones pasadas. Durante su participación en el podcast “Valientes”, el comunicador admitió haber manipulado a personas de su entorno y haber propiciado su primer acercamiento al consumo.
Fuenzalida relató que, en la etapa recreativa de su adicción, cuando aún no llegaba el abuso y la dependencia, su éxito profesional le permitía «comprar» amistades. Describió cómo la gente se acercaba buscando invitaciones y regalos ostentosos, atraídos por su posición.
En aquel tiempo, mientras triunfaba en el programa ‘Extra Jóvenes’, el animador solía llenar la maleta de su auto con cajas de whisky Etiqueta Azul. Reveló que siempre tenía unas 20 cajas de esta bebida, cada una valorada entonces en cerca de 150 mil pesos, que regalaba libremente a quienes lo rodeaban.
Su percepción de la amistad estaba tan distorsionada que no solo ofrecía estas botellas de alcohol a compañeros de trabajo. Incluso un garzón que le cayera bien podía recibir uno de estos costosos obsequios, buscando así mantener un círculo social afín a su estilo de vida.
“Iba por la vida comprando gente”, reconoció Fuenzalida, admitiendo que este método de manipulación, propio de quienes viven una adicción, pronto evolucionó hacia algo mucho más grave. Lo que vino después es una de sus mayores lamentaciones personales.
“Yo le di a personas su primer consumo”
El animador profundizó en el arrepentimiento, señalando que en ese entonces no tenía noción de las graves consecuencias de sus actos. “Uno cree que es parte del hueveo, del carrete, del pasarlo bien y yo dejé pegada gente en adicciones, que afortunadamente después salieron”, confesó sobre el impacto directo de su conducta en otros.
Esta es una de las culpas principales con las que ha lidiado durante todo su proceso de recuperación y tratamiento. Por ello, ha buscado activamente acercarse a muchas de las personas que conoció en esa compleja época de su vida, intentando enmendar sus errores pasados.
Fuenzalida lamentó que algunos de esos conocidos “siguen en consumo y ya no hay nada más que hacer”, lo que representa una dolorosa realidad. Sin embargo, su motivación actual no es solo la culpa, sino un deseo genuino de evitar que otros atraviesen lo mismo que él padeció.
“No quiero que la gente pase lo que yo pasé”, sentenció el animador, buscando así transformar su difícil experiencia personal en una advertencia y un apoyo concreto para quienes luchan hoy contra las adicciones.