El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, hizo una contundente declaración este miércoles al calificar a España como una “causa perdida” y pedir el cese de “todo el comercio” con el país ibérico, incluyendo las visitas. Estas afirmaciones se realizaron durante una comparecencia junto al secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en el marco de una cumbre celebrada en Ankara.
Trump argumentó que España es un “socio pésimo en la OTAN” que “no participan, no pagan”. En su vehemente discurso, el exmandatario sentenció: “No quiero tener nada que ver con España. Corten todo el comercio con España, por favor, incluidas las visitas (…) No queremos tener nada que ver”.
Hay que cortar el trato “de inmediato” porque en España “no tiene remedio, son mala gente”.
El presidente estadounidense añadió que, aunque existen “algunos casos más” de países en la OTAN con actitudes que lamenta, España “en particular” figura entre los que “se muestran hostiles”. Advirtió que “Ganan muchísimo dinero a nuestra costa, y vamos a hacer que ganen mucho menos. No quiero hacer negocios con ellos”.
Trump incluso lanzó un desafío, indicando: “Ya veremos cuánto les dura la hostilidad cuando llamen diciendo: ‘Por favor, por favor, queremos comerciar con usted, señor'». En su línea de críticas, también reiteró su descontento con la OTAN “por lo que hicieron con Groenlandia” y por la falta de apoyo en relación con el “principal Estado patrocinador del terrorismo: Irán”.
Aclaró que, “para ser justo”, no había abordado el asunto de Irán con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, previamente. No obstante, señaló: “Creo que si lo hubiera hecho, tal vez las cosas habrían sido diferentes, aunque en realidad no necesitábamos ayuda, pero yo estaba poniendo a prueba la situación. Quería ver si estarían ahí o no, y la respuesta fue la que fue”.
En ese contexto de pruebas y reproches, Donald Trump afirmó haber dialogado con Alemania, Francia, el Reino Unido e Italia, pero enfatizó que no lo hizo con España porque “es un caso perdido”. Concluyó que “Ya no queremos hacer negocios comerciales con España. Por cierto, fue una suerte haber cortado esa relación”, dejando claro su desinterés en una futura colaboración económica.