Un rescatista chileno, parte de un equipo de emergencia desplegado en Venezuela, ha ofrecido un sombrío panorama sobre las labores de búsqueda de sobrevivientes, casi una semana después de que dos potentes terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieran la zona centronorte del país caribeño. La situación en el terreno es cada vez más compleja y las esperanzas de hallar personas con vida disminuyen drásticamente.
Exequiel Gallardo, voluntario del equipo USAR de Bomberos de Chile, que trabaja incansablemente en la zona afectada, describió la realidad con una frase contundente: “Encontrar personas con vida es cada vez más extraño”. Sus declaraciones resaltan la dura verdad que enfrentan los equipos de rescate internacionales, donde los casos de sobrevivientes ya son considerados “los más aislados”.
“Si salieran (más) personas con vida, se habla de rescate milagroso”
El especialista chileno detalló las dificultades que encuentran al intentar acceder a las estructuras colapsadas. Explicó que “cuando la estructura es muy firme es más difícil que se caiga, pero, a la vez, si se cae, para los equipos de rescate es más difícil penetrarla”. Esta rigidez inicial se convierte en un obstáculo severo una vez que los edificios ceden ante la fuerza de los sismos.
En contraste, las estructuras mixtas, que combinan elementos firmes con otros menos rígidos —como las que han predominado en la zona afectada— presentan otro tipo de desafío. “Al momento de la penetración para los equipos usar no es tan difícil”, señaló Gallardo, pero agregó que “dado que se desarman también, son más peligrosos para producir derrumbes secundarios”, lo que incrementa el riesgo para los propios rescatistas y complejiza las operaciones.
Los sismos han dejado un rastro de devastación y un alto costo humano. Las autoridades venezolanas han reportado que las pérdidas humanas ascienden a 1.719 personas fallecidas, mientras que la cifra de heridos ha alcanzado las 5.034 personas. Estas cifras continúan actualizándose a medida que los equipos de rescate, como el de los bomberos chilenos, prosiguen con sus extenuantes labores en un escenario de desolación.
A pesar de la esperanza menguante, los equipos de emergencia no cesan en su labor, enfrentando condiciones adversas y la realidad de que cada hallazgo de vida se acerca más a un evento extraordinario que a una expectativa.