La lírica contemporánea regresa al Centro Cultural GAM con la innovadora ópera de cámara “Una vaca mirando al piano”. Esta producción, basada en un libreto del Premio Nacional de Artes de la Representación Alejandro Sieveking y con música de Miguel Farías, se presentará en solo dos funciones: el 3 y 4 de julio.
Bajo la dirección musical de Paolo Bortolameolli, la obra aborda con una mirada crítica, poética y cargada de humor la pérdida de humanidad, las desigualdades sociales y las contradicciones inherentes al progreso. Su estreno se posiciona como uno de los montajes más innovadores de la actual temporada cultural en Santiago.
El libreto de Alejandro Sieveking, escrito con ironía y ternura, explora temas actuales como la indiferencia, el abuso de poder y la compleja relación entre arte, naturaleza y desarrollo tecnológico. Este texto dialoga fluidamente con la composición de Miguel Farías, creando una obra donde la dramaturgia y la música se funden en un único lenguaje expresivo. Se trata de una ópera de cámara de larga duración que reúne a ocho cantantes, quienes conforman una voz colectiva y cambian constantemente de roles para representar tres ejes centrales: la indiferencia, el dolor y el poder.
El montaje cuenta con la dirección escénica de Constanza Thümbler y Angelo Olivier. Reúne a ocho cantantes y seis instrumentistas en una propuesta visual y sonora que integra electrónica en tiempo real, un detallado diseño lumínico y efectos láser. Además, esta producción aspira a ser la primera ópera sustentable de Chile, un hito en la escena nacional.
“La obra surge como un proyecto desarrollado en la Universidad Católica de Chile, que articula las áreas de música, ingeniería y construcción. Su objetivo es explorar nuevos modelos de creación artística sustentable, integrando los principios de la economía circular en los procesos de diseño, composición y producción escénica”, explicó su compositor, Miguel Farías.
La escenografía fue construida íntegramente utilizando residuos de la industria de la construcción, mientras que el vestuario incorpora diversos materiales reciclados. En una colaboración técnica con Rodrigo Cádiz, estos elementos fueron transformados en instrumentos electrónicos mediante sensores y microfonía, permitiendo que formen parte activa de la composición sonora durante cada una de las funciones.
Más allá de su innovación técnica, “Una vaca mirando al piano” impulsa una profunda reflexión sobre las injusticias sociales generadas por las élites políticas y económicas. Cuestiona la pérdida de humanidad en sociedades profundamente jerarquizadas, invitando a una autocrítica sobre nuestro entorno.
“El texto tiene un humor que abre puertas, desarma expectativas y deja al descubierto las fisuras de la vida social. Pensada para un elenco reducido, la obra ofrece una experiencia directa, intensa y plenamente contemporánea que interpela al público”, concluyó Miguel Farías, destacando la pertinencia de la propuesta en el contexto actual.