El Programa Nacional de Fertilidad está en el centro de la controversia luego de que el doctor Aníbal Scarella, presidente de la Sociedad Chilena de Obstetricia y director de la Clínica de Reproducción de la Universidad de Valparaíso, advirtiera públicamente sobre una grave omisión en su diseño: la exclusión total de sociedades científicas y especialistas médicos vinculados al área.
En declaraciones a Radio Bío Bío, Scarella manifestó su profunda extrañeza ante esta situación, esperando que se trate de «una casualidad» que pueda ser corregida. El especialista enfatizó el valor de la contribución que la comunidad experta podría ofrecer al programa, descartando intereses meramente protocolares.
«Estamos sorprendidos y esperamos que sea una casualidad y que esto se vaya a remediar, porque realmente creemos que podemos contribuir. No queremos estar sentados ahí en la mesa por tener un puesto. Tenemos una ocupación que nos llena de trabajo y también de alegría, y en ese sentido, no es que queramos estar sentados por estar sentados, pero sí creemos, por dos razones, que tenemos que estar ahí.»
Las razones esgrimidas por el doctor Scarella son claras. En primer lugar, destacó que las técnicas de reproducción asistida representan las herramientas más costo-efectivas para que las personas logren concretar un embarazo. «Es mucho más fácil ayudar a quien quiere embarazar y que no ha podido por razones económicas o culturales a que embarace, a convencer a alguien que no quiere embarazar a que lo haga», argumentó.
En segundo lugar, el especialista subrayó el derecho fundamental de las personas a ser padres «con quien quieran y cuando quieran». Explicó que esta visión va más allá del control de natalidad, abarcando una perspectiva positiva: el apoyo estatal para quienes desean embarazarse en el momento biológico y socialmente adecuado.
Finalmente, Scarella recalcó que su conocimiento actual indica una ausencia notoria de médicos especialistas en reproducción o sociedades afines dentro del programa. La Sociedad Chilena de Obstetricia y Ginecología, así como la Sociedad Chilena de Medicina Reproductiva, tampoco han sido convocadas. Esto, a su juicio, priva al plan de la experiencia crucial para entender la importancia de estas herramientas en la población. ¿Se rectificará esta omisión antes de la implementación definitiva del programa?