Solsticio de invierno: así celebran el año nuevo los pueblos originarios

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El invierno ya es una realidad en Chile. Este domingo 21 de junio a las 04:24 horas se dio inicio oficial a la estación más fría del año en el hemisferio sur. Sin embargo, para los pueblos originarios de nuestro territorio, este hito astronómico representa mucho más que bajas temperaturas y lluvias: es el comienzo de un nuevo ciclo de renovación y esperanza.

De acuerdo con las explicaciones de la NASA, el solsticio es el momento exacto en que se produce el cambio estacional. Existen dos eventos de este tipo al año, en junio y diciembre, los cuales marcan el comienzo del invierno o del verano según la ubicación geográfica. A nivel de Chile, este cambio físico abre paso a días con mayor luminosidad, un fenómeno que las antiguas culturas celebraban rindiendo tributo al Sol.

Una de las festividades más emblemáticas es el We Tripantu de la cultura mapuche, cuyo significado literal es «nueva salida del sol» y que simboliza el año nuevo de esta comunidad. Claudia Inglés Hueche, educadora de Lengua Mapuche de la Universidad Austral de Chile, destaca la trascendencia de esta fecha:

«se trata de un día sagrado que da inicio al retroceso del invierno y el renacer de la naturaleza: la renovación de los árboles, los brotes de las flores o el nacimiento de los nuevos animales»

Durante estas jornadas, las familias mapuche se congregan para realizar rituales tradicionales que contemplan baños purificadores en ríos, rogativas y bailes alrededor del fuego. La vigilia durante la noche más larga del año es tan relevante como la mañana siguiente. En esta instancia, los asistentes disfrutan de comidas típicas que varían según el territorio, donde se preparan asados, platos con hongos, mariscos, cancato y muday, en un ambiente amenizado por relatos tradicionales y juegos.

Por su parte, el pueblo aymara conmemora el Machaq Mara. Según recopila el portal Chile es Tuyo, las comunidades se reúnen antes del amanecer en sitios de valor sagrado para aguardar el nacimiento del sol en la denominada ceremonia Phawa. El arribo del primer rayo solar resulta clave, ya que encarna la renovación energética de la tierra.

Los asistentes a esta ceremonia extienden sus manos al cielo para captar las bendiciones del nuevo año, mientras rinden honores a la Pachamama y a los Apus. Los rituales incluyen la entrega de ofrendas como alimentos, de bebidas y de hojas de coca, acompañados por las melodías del charango y el siku, instrumentos que configuran una atmósfera de profunda devoción.

Finalmente, en la zona norte, la comunidad quechua de Arica celebra el Inti Raymi o Fiesta del Sol en el valle de Azapa, según reporta la Subdirección Nacional de Pueblos Originarios y Tribal Afrodescendiente. La ceremonia venera al Tayta Inti con una vigilia nocturna y ritos al amanecer para asegurar su protección.

En el pasado, esta conmemoración requería de estrictos regímenes alimenticios, celibato y purificaciones rituales. Aunque hoy convive temporalmente con la festividad cristiana de San Juan Bautista, las raíces paganas del solsticio siguen vigentes en el norte chileno, marcando el camino para los desafíos de un nuevo ciclo agrícola.

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