La Organización Panamericana de la Salud (OPS) emitió una alerta epidemiológica debido al incremento de contagios de difteria en países como Haití, Brasil y Perú. El organismo internacional llamó a reforzar de manera urgente la vigilancia sanitaria y a asegurar altas coberturas de vacunación en todo el continente para frenar la propagación de esta patología bacteriana.
Mientras el escenario preocupa a nivel regional, la realidad en Chile es radicalmente distinta. El territorio nacional no registra contagios de esta enfermedad desde hace más de tres décadas. La clave detrás de este logro sanitario radica directamente en la inmunización sistemática, la cual forma parte del Programa Nacional de Inmunizaciones del país.
De acuerdo con la infectóloga y académica de la Facultad de Medicina de la Universidad de los Andes (Uandes), Dra. María Luz Endeiza, esta patología consiste en una complicación respiratoria severa:
«La difteria es una amigdalitis grave y que puede ser muy grave», producida por una bacteria llamada Corynebacterium diphtheriae.
La especialista detalla que la inmunización constante en el país ha sido el escudo definitivo. Desde fines de la década de 1970, la protección contra este patógeno se integró formalmente al esquema chileno. Sin embargo, advierte que cualquier grupo etario puede contraerla, siendo los menores de 5 años y los adultos mayores de 60 a 65 años los más propensos a desarrollar cuadros críticos.
La sintomatología de la difteria se caracteriza por una inflamación aguda de la garganta y la formación de membranas en la faringe, lo que puede provocar asfixia. Al respecto, la experta de la Uandes señala:
«Uno puede terminar muriendo ahogado», explica la académica de la Uandes, quien agrega que también pueden presentarse complicaciones cardíacas y renales.
Ante esta amenaza, la rapidez en la administración de antibióticos resulta vital. En Chile, la inoculación se realiza de forma obligatoria a los 2, 4, 6 y 18 meses de vida, con refuerzos escolares en segundo y octavo básico. Asimismo, las embarazadas la reciben en cada gestación para blindar al recién nacido, mientras que los adultos deben aplicarse un refuerzo de protección contra la difteria, tétanos y pertussis cada diez años.