Un estudio publicado en la revista Journal of Fish Biology reveló los primeros registros in situ del tiburón duende (Mitsukurina owstoni) en su hábitat natural, un animal al que algunos científicos califican como el más feo del mundo. Estas grabaciones, aunque datan de hace algunos años, se documentaron científicamente recién ahora, ofreciendo una visión inédita de esta especie «casi mitológica».
Alan Jamieson, director del Centro de Investigación de Aguas Profundas Minderoo-UWA y coautor del trabajo, destacó la rareza de ver a este tiburón con vida. «Han cautivado la imaginación de muchísimas personas, pero en realidad nunca los hemos visto con vida», explicó a The Guardian, añadiendo que «prácticamente no sabemos nada de ellos».
Conocido como un «fósil viviente», el tiburón duende es el único superviviente de un linaje de casi 125 millones de años. Fue descubierto a finales de los años 90 en las profundas aguas del Pacífico frente a Japón. Se creía que su distribución era limitada a las costas de Estados Unidos, Australia y Japón, junto con algunas zonas puntuales del Atlántico y el Índico.
Sin embargo, dos recientes avistamientos grabados ampliaron significativamente su rango: uno en la isla Jarvis en 2019 y otro en la fosa de Tonga en 2024. Esto demuestra que su distribución geográfica es «absolutamente enorme», como señaló Jamieson.
El hallazgo en la Fosa de Tonga, a casi 2.000 metros bajo el nivel del mar, también extiende su rango de profundidad conocido. Pero, más allá de su antigüedad y su amplia distribución, es su peculiar aspecto lo que más llama la atención.
“Es el animal más extraño. Tienen una boca increíble que sobresale de la cabeza y hace una especie de catapulta para alimentarse”, ilustró Jamieson. “Todo el mundo conoce al tiburón duende por su extraña boca. Pero cuando está vivo, la boca está completamente retraída dentro de su cabeza, por lo que solo tiene una cabeza muy puntiaguda”.
Culum Brown, experto en peces de la Universidad Macquarie, fue aún más descriptivo al afirmar que «posiblemente son los tiburones más feos del planeta. Son horribles a la vista, ni siquiera a su madre amaría sus caras. Es como sacado de una película de terror».
Estos primeros registros in situ abren una ventana para comprender mejor a esta enigmática especie de las profundidades marinas, un verdadero superviviente de eras pasadas que sigue revelando sus secretos.