El peligro de la compraventa informal
Una preocupante tendencia ha encendido las alarmas sanitarias en Chile: la venta de leche materna a través de redes sociales. En diversas plataformas digitales, es posible encontrar publicaciones donde usuarias ofrecen este alimento, ya sea de forma gratuita o a cambio de valores que llegan hasta los $20 mil. Aunque quienes comercializan el producto aseguran tomar precauciones en la extracción y conservación, los profesionales de la salud advierten que estas promesas carecen de cualquier garantía sanitaria.
El mayor riesgo radica en la nula capacidad de verificar el origen del fluido o las condiciones reales de su manipulación. Como explica Lissette Hormazábal, académica de Obstetricia y Puericultura de la Universidad de los Andes, la seguridad de la leche depende de un riguroso trabajo microbiológico para asegurar que sea idónea para el recién nacido. Al comprar por internet, no existe certeza sobre si el contenido ha sido alterado durante el transporte o almacenamiento.
Riesgos biológicos y enfermedades
Paula García, directora del Centro AMME, enfatiza que la falta de documentación médica sobre la donante es un problema crítico. «No se sabe si la madre tiene alguna patología, porque a través de la leche materna puede transmitirse el VIH, citomegalovirus u otro tipo de afecciones», advierte la especialista.
Esta exposición a patógenos no se limita solo a la venta. Las expertas aclaran que el uso de nodrizas también conlleva peligros similares. Aunque se conozca a la persona, cualquier mujer puede portar una infección viral latente sin saberlo. Por su parte, Catherine González, matrona de Clínica Dávila, fue tajante al señalar que la comercialización online desvirtúa la alimentación saludable y podría llevar a los lactantes a un escenario mortal.
El camino correcto: Bancos de leche
Ante este escenario, la recomendación de los expertos es categórica: recurrir exclusivamente a canales supervisados por equipos médicos. Actualmente, Chile cuenta con un solo banco de leche humana, ubicado en el Hospital Sótero del Río. Este centro, que opera hace 11 años, es el único lugar certificado donde se recibe y procesa el alimento bajo estrictos protocolos.
La doctora María José Escalante, directora del mencionado banco, explica que el proceso es sumamente riguroso:
- Entrevista exhaustiva a las madres donantes.
- Educación personalizada sobre el proceso de donación.
- Solicitud de exámenes clínicos obligatorios.
- Procesos físicos y biológicos de pasteurización controlada.
Este sistema es vital, especialmente para niños prematuros o en situación de riesgo, donde el acceso a este fluido biológico puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. El llamado del cuerpo médico es claro: no exponer a los recién nacidos a compras informales y seguir siempre las recomendaciones profesionales ante cualquier necesidad de alimentación complementaria.