Un ataque que rompe la paz en la Iglesia Divino Maestro
Una balacera al interior de una iglesia en Rancagua ha generado conmoción tras registrarse el pasado viernes 5 de junio cerca de las 20:30 horas. El incidente ocurrió momentos después de finalizar una ceremonia religiosa, transformando un espacio de culto en el escenario de un violento ataque armado dirigido contra un hombre de 27 años, de nacionalidad colombiana.
Según relató el párroco Christian Giadech, la víctima ingresó corriendo al templo intentando escapar de un sujeto armado que lo seguía. En medio de la huida, el atacante percutó varios disparos dentro del recinto. Un segundo antisocial se sumó a la incursión, desatando el pánico entre los feligreses, que incluían adultos mayores y niños.
La sacristía, clave para la supervivencia
El párroco Giadech, quien lidera la Iglesia Divino Maestro, detalló que el ataque se produjo tras una ceremonia triple conmemorativa, que incluía el aniversario de sacerdocio del padre Ricardo Rebolledo y un homenaje a difuntos. En el lugar se encontraba la familia de una mujer asesinada previamente en el sector de Rubio; fue precisamente el hijo de la fallecida quien fue abordado por los sujetos.
"A la hora que la puerta de la sacristía cede, estaríamos lamentando un asesinato al interior de la iglesia", afirmó el sacerdote.
El joven logró refugiarse en la sacristía, el lugar donde los religiosos se preparan para las misas, salvando su vida a pesar de resultar con heridas de bala en sus piernas. El párroco subrayó que, aunque el ataque fue dirigido a una persona específica en lo que parece ser un ajuste de cuentas, el nivel de violencia dentro de un templo es un hecho inédito.
Reflexión ante la inseguridad
El religioso cuestionó profundamente el quiebre de los valores sociales tras este suceso. "Antiguamente la iglesia era un lugar de refugio; incluso en tiempos de guerra ni siquiera los enemigos entraban a la iglesia porque se entendía que es un lugar de paz", sostuvo Giadech, quien constató los daños causados por los proyectiles, incluyendo impactos en una puerta metálica.
Actualmente, los dos atacantes se mantienen prófugos de la justicia. Mientras tanto, la comunidad local y las autoridades eclesiásticas analizan lo ocurrido como un evento que obliga a reflexionar sobre la crisis de seguridad que afecta incluso a los recintos sagrados, donde el uso de armas de fuego contra personas llegó a niveles que el párroco calificó como devastadores.